El gran día se acerca rápidamente. ¡Estás a punto de conocer a tu nuevo bebé por primera vez!

Para asegurarte de poder disfrutar y apreciar este momento tan especial de la mejor manera posible, aquí hay algunas cosas que puedes hacer para facilitar tu transición a la maternidad en esas primeras semanas:

1. Elige a tu pediatra.

Puedes llamar y coordinar una cita mientras todavía estás embarazada. De este modo tendrán la oportunidad de comenzar a conocerse. También puedes hacerle todas las preguntas que tengas sobre el cuidado de tu bebé, tales como:

  • ¿Cuándo puedes traer a tu bebé para una primera visita al salir del hospital?
  • ¿El consultorio de tu médico tiene un horario programado de atención telefónica para aquellas preguntas que no son de urgencia?

2. Preparación de la comida

Prepara algunos de tus platos y congélalos para lograr que la hora de cenar sea un momento apacible durante las primeras semanas como una nueva familia.

3. Las visitas y la familia

Sin duda, tus amigos y familiares estarán tan emocionados de conocer al nuevo bebé como tú. Fíjate si te sientes bien para recibirlos, o si prefieres fijar días/horas en que estarás dispuesta a recibir a las visitas.

Quizás también quieras considerar la posibilidad de que un miembro cercano de la familia se quede contigo durante la primera semana o un poco más, mientras te recuperas.

4. Hogar y lavado

Mientras que la sala de recién nacidos espera con ansiedad la llegada del bebé, puede ser conveniente poner el resto de tu casa en orden y tener el lavado de la ropa al día; algo menos de qué preocuparte cuando llegues a casa después del hospital.

5. Llevar la ropa para el regreso a casa para el bebé y para ti

Selecciona una ropa linda para tu nuevo bebé y para ti para que puedan ponerse el día que lleves a tu bebé a casa desde el hospital.

¡Eso es todo! Estos consejos se pueden agregar a la “lista de verificación para llevar al bebé a casa”, que te ayudará a leer más rápidamente mientras te acoplas a la vida con un nuevo bebé y como familia.

Has leído varios libros sobre paternidad, recorriste Internet en busca de consejos y hablaste con tu doctor una y otra vez. Convertirse en mamá es emocionante, pero también desafiante. La maternidad sin dudas te dará sorpresas, pero te presentamos tres simples consejos para ayudarte a prepararte para la llegada de tu bebé.

  1. Los bebés no siempre duermen cuando están cansados. No parece lógico, pero un bebé cansado no siempre equivale a un bebé que duerme. De hecho, un niño demasiado cansado tiende a estar irritable y difícil de tranquilizar. El secreto es buscar señales de que tu bebé está cansado y ponerlo en la cuna antes de que esté demasiado dormido. Presta atención a puños cerrados, bostezos, si se frota los ojos, tiene movimientos espasmódicos o si se tira de las orejas. Cuando tu bebé tiene unos meses más, probablemente comenzará a aprender a calmarse, lo que facilitará que se duerma por sí mismo.
  2. Ten cuidado con los gérmenes. Si bien un poco de exposición temprana a los gérmenes puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico de tu hijo, no tienes que arriesgarte a que se enferme. Realiza un control de gérmenes e insiste en que cada persona que cargue o toque a tu bebé, se lave las manos primero. Además, mantén a amigos y familiares enfermos al margen, y desinfecta tu hogar con regularidad. Sin embargo, algunos gérmenes no se pueden evitar y hay muchas cosas que puedes hacer.
  3. Aprende algunas técnicas para calmar al bebé. Todos los bebés son diferentes y les gustan cosas diferentes, pero un masaje delicado puede ser una forma efectiva de calmar a tu bebé y consolarlo cuando está molesto. Calienta una crema o loción para bebé en tus manos y comienza por su frente, sigue por la nariz, mejillas y mentón, y termina en su cuello. Otra manera de calmar a tu bebé es cargarlo en un portabebés mientras haces las cosas de la casa.

Como mamá primeriza, es absolutamente normal preocuparse. Solo recuerda que tus propios instintos pueden ser tu mejor arma. Cada vez que enfrentes algo nuevo, la experiencia te llevará a ser una madre con más confianza.

¿Cuántas veces acuestas a tu bebé y te preocupas por su seguridad? ¿Apoyas tu oído cerca de su cabeza para verificar que está bien? No te preocupes, hay varias cosas que puedes hacer para mantener a tu bebé seguro cuando duerme.

Posición para dormir

Si bien el riesgo del síndrome de muerte súbita infantil se reduce mucho después de los seis meses, sigue siendo una buena idea hacer que tu bebé duerma de espalda. Eso sí, no te sorprendas si no se mantiene en esa posición. Después de los seis meses, es probable que tu bebé se mueva durante la noche, y también separe la cabeza mucho mejor de la cama para respirar bien.

Mantén a tu bebé seguro cuando duerme mediante lo siguiente:

· Mantén las mantas y almohadas esponjosas, así como los animales de peluche, fuera de la cuna.

· Continúa amamantando si es posible.

· Controla la temperatura alrededor del bebé, vístelo con ropa liviana; mantenlo abrigado pero no demasiado.

· Fumar en el dormitorio del bebé no es una opción; de hecho, nunca se debe fumar cerca de él.

· Asegúrate de que el colchón del bebé está limpio, es firme y calza ajustado en la cama.

· La ropa de cama también debe calzar ajustada.

Acerca de la cuna

¿Tienes la certeza de que la cuna del bebé es segura?

Si la has comprado nueva, no te preocupes; todas las cunas modernas deben cumplir con las pautas de seguridad. Ten en cuenta dos cosas:

– Las cunas fabricadas antes de 1985 pueden tener divisiones con separaciones demasiado anchas (6 cm o más) y la cabeza de tu bebé podría quedar atorada allí.

– Las cunas con pintura con plomo (algo muy común en las cunas fabricadas antes de 1972) deben despojarse de la pintura y pintarse con un esmalte resistente.

Mantener a tu hijo seguro cuando duerme es crucial para su bienestar y tu tranquilidad.

La leche de cada madre está formulada exclusivamente para su propio bebé y está llena de células que combaten las infecciones y proteínas que ayudarán a mantener al bebé feliz y sano. Amamantar a tu bebé puede ser agradable para ambos.

Las primeras veces que alimentes a tu bebé son momentos especiales. Ningún otro momento puede acercarte más a tu pequeño durante el primer año.  Ayudar a tu bebé a obtener los nutrientes importantes que necesita para crecer y desarrollarse es algo maravilloso, pero el tiempo que pasan juntos también es muy importante.

Puedes necesitar un poco de práctica al principio, pero hay muchas razones para que pongas tu mejor esfuerzo en amamantar.

Beneficios de amamantar para la mamá

La lactancia materna proporciona beneficios concretos para tu salud y la de tu bebé. Además de ser una forma ideal de vincularte estrechamente con tu nuevo hijo, amamantar ayuda a estimular las hormonas que encogen el útero hasta volver a su tamaño previo al embarazo.

Amamantar también ayuda a perder peso después del embarazo, ya que utiliza el tipo especial de grasa que aumentaste durante el embarazo antes de que sea parte de tu cuerpo. Amamantar te ayuda a perder ese peso a un ritmo adecuado.

Las mujeres que amamantan necesitan aumentar de 2 a 4 kg (5 a 10 libras) sobre su peso antes del embarazo para mantener su cuerpo saludable mientras nutren a sus hijos. Si pierdes peso demasiado rápido, podría disminuir la producción de leche cuando el bebé tenga un crecimiento acelerado y necesite comer más. Esos kilos de más desaparecerán de forma natural durante los primeros seis meses.

Qué esperar en las primeras comidas del bebé

Comenzarás a tener leche materna unos pocos días después de que nazca su bebé. Hasta entonces, tus pechos estarán ocupados produciendo calostro para que tu bebé pueda beber esto hasta que tengas leche. Esta sustancia espesa y amarillenta tiene muchas proteínas y anticuerpos que ayudarán a tu bebé a combatir las enfermedades.

El calostro es el primer alimento de tu bebé y su primera “inmunización” contra las enfermedades. El bebé tiene mucha agua y grasa acumulada para usar mientras toma este importantísimo alimento. Su pancita solo puede contener una cucharadita de líquido a esta edad, por lo que no necesita mucho para llenarla.

Antes de que aparezca tu leche completamente, tu recién nacido puede comenzar a amamantarse incluso cada una hora durante el primer día o dos de vida. Esto ayudará a tu cuerpo a crear un buen suministro de leche, que esté perfectamente adaptado a las necesidades de tu bebé. En tan solo dos a cuatro días, tu cuerpo se adaptará a esta “información”, y tu bebé necesitará amamantarse con menos frecuencia, aproximadamente cada dos o tres horas, o de ocho a 12 veces en un período de 24 horas.

Cuando comiences a tener leche, la misma se verá muy diferente del calostro; la leche materna normal se parece más a la leche descremada, un líquido blanco o azulado de aspecto ligero.

Establecer un buen suministro de leche.

Cuando estás amamantando, es esencial que tengas una buena nutrición, que bebas una gran cantidad de líquido, y que descanses. Duerme cuando el bebé duerme y bebe abundantes líquidos saludables. La leche, el agua y jugos naturales son buenas opciones; y recuerda que debes relajarte.

Tendrás que mantener una dieta básica saludable para mantener tu producción de leche materna, pero no necesitas nada rebuscado. Algunos bebés lactantes son muy sensibles a ciertas cosas en la dieta de su madre, pero la mayoría de ellas funcionan bien, independientemente de lo que comas.

En general, tu cuerpo reacciona al hambre de tu bebé: Si no come mucho, tú no producirás tanta leche, y si tu bebé come mucho, ¡tú producirás un montón!

Cuándo alimentar al bebé

Alimenta a tu recién nacido según él lo demande, es decir, cada vez que quiera comer. El bebé no va a comer grandes cantidades los primeros días ya que su estómago es muy pequeño, pero sí va a querer que lo amamantes a menudo. La mayoría de los recién nacidos necesitan alrededor de 10 a 12 tomas en un período de 24 horas, o una toma cada una a tres horas.

Cuando establezcas tu suministro de leche, despierta a tu bebé para alimentarlo si duerme más de tres horas durante el día o cuatro horas durante la noche. De lo contrario, se va a despertar demasiado hambriento como para alimentarse bien. Cuando las cosas comiencen a funcionar bien, se despertará cuando lo necesite.

¿Cuánto es suficiente?

Al igual que muchas madres que amamantan, quizás no estés segura cuándo tu bebé ha comido lo suficiente. Tú sabrás que está recibiendo algo si puedes escucharlo tragar mientras lo amamantas. Otra clave es si tu bebé duerme bien después de una comida. Si su estómago está lleno y su pañal está limpio, probablemente se duerma nuevamente después de comer.

Otros indicios de que tu recién nacido está recibiendo suficiente para comer:

  • Produce cerca de seis pañales mojados cada día después de tu leche y entre dos y cinco deposiciones amarillentas y blandas cada día hasta que tenga seis semanas. Algunos bebés procesan tan eficientemente la leche materna que evacuan las heces con muy poca frecuencia.
  • Su orina es de color amarillo pálido, no amarillo oscuro ni anaranjado
  • Tus pechos se sienten blandos y “vacíos” después de amamantar

El primer baño de tu bebé realmente es un logro. Pero cuándo dárselo, sin mencionar cómo y dónde, es la gran duda de todos los padres primerizos. Limpiar a un bebé resbaladizo, y a veces llorando, requiere práctica. Así que relájate; cada vez será más fácil y tu bebé pronto aprenderá a disfrutar y chapotear en el agua.

¿Con qué frecuencia debes bañar a tu bebé?

Para un recién nacido, dos o tres veces a la semana es probablemente suficiente, siempre que mantengas el área del pañal bien limpia y laves sus manos, cuello y rostro varias veces al día. A menos que haya rejurgitado o se haya manchado, el recién nacido no se ensucia mucho.

Para los bebés más grandes, el baño puede ser necesario todos los días ya que la hora del baño se convierte en parte de la rutina de la hora de dormir. Puede ser una excelente idea para que tu bebé se relaje y descanse a la noche.

Cómo bañar con esponja a tu recién nacido

Antes de que se caiga el cordón umbilical (entre 10 días y 3 semanas después del nacimiento), la mejor opción es bañar a tu bebé con una esponja para evitar que se moje el cordón. Te mostramos cómo:

  • Acuesta a tu bebé sobre una superficie suave y lisa (puede ser sobre una toalla limpia). Ten a mano un recipiente con agua tibia y una esponja o paño.
  • Mantén a tu bebé envuelto calentito y deja una extremidad afuera por vez y lávala.
  • Seca con toques suaves de una toalla el área húmeda y comienza con la otra extremidad.
  • Si accidentalmente se moja el cordón umbilical, simplemente usa una toalla para secarlo con suavidad. (Consulta nuestro artículo sobre el cuidado del cordon umbilical)

El gran baño

Una vez que el cordón se cayó, tu bebé está listo para un baño real en la bañera, lavamanos o en la bañera para bebés. En cualquiera de los casos, cubre el fondo con una toalla para que sea más suave y menos resbaladizo. También es bueno que tengas a otra persona cerca para que te ayude a sostener a tu pequeño resbaloso. Reúne todo lo que debes usar de ante mano para que no tengas que preocuparte durante el baño.

Te damos esta lista simple:

  • Una toalla grande con capucha
  • Un esponja o paño suave
  • Motas de algodón
  • Jabón para bebé o jabón para bañera
  • Un cepillo o peine para bebé

Solo necesitarás aproximadamente 5 centímetros de agua tibia para dar a tu bebé un baño efectivo. Intenta colocar un paño tibio sobre su vientre para evitar que le dé frío.

Estos primeros baños no deben ser muy prolongados ni minuciosos, pero deben ser efectivos. Sostén a tu bebé con firmeza, pero suavidad, mientras le limpias cualquier rastro de suciedad o piel desprendida que se haya acumulado. Tendrás que sostener su cabeza y espalda mientras lo lavas. Mientras lo lavas, presta especial atención a:

  • Las áreas genitales y del pañal.
  • Las manos y los pies. También mira entre los dedos de los pies y las manos.
  • Los pliegues en la parte posterior de las rodillas, el cuello y los muslos.
  • El rostro. Si se ha acumulado suciedad alrededor de los ojos, usa una mota de algodón para limpiarlo.
  • Axilas: aquí se puede acumular pelusa de su ropa.
  • Detrás de las orejas.

Cuidados del cabello y la cabecita

No todos los bebés nacen con la cabeza llena de cabello, pero si tu bebé tiene cabello, lávalo con un shampoo para bebés suave, según sea necesario. Simplemente aplica un poquito de shampoo en su cabello y delicadamente masajéalo, y déjalo asentarse por un breve tiempo mientras lo enjuagas. Lava el cabello de tu bebé al final para que no tenga que quedar en contacto con agua enjabonada.

Temperatura del agua para el baño del bebé

La piel de tu bebé es más sensible que la tuya. Como resultado, el agua del baño que se sienta bien para ti se será demasiado caliente para él. Antes de poner a tu bebé cerca del agua, pruébala con la parte posterior de tu muñeca o codo: Estas áreas son más sensibles al calor que tu mano. El agua debe sentirse tibia, pero no caliente.

Finalmente, no te sorprendas si tu bebé llora durante sus primeros baños. Solo está reaccionando a una sensación desconocida. Mantén la temperatura ambiente cálida, el agua del baño placentera y cálmalo con caricias y canciones. Pronto aprenderá a disfrutar de la hora del baño.

Durante las primeras horas en tus brazos, tu bebé estará listo para ser alimentado por primera vez. Ya sea que optes por amamantarlo o no, seguramente pasarás mucho tiempo alimentado a tu bebé las primeras semanas y meses.

Amamantar puede ser lo más natural del mundo, aunque no siempre es sencillo. Puede tomarles tiempo a ti y a tu bebé acostumbrarse. Recuerda, es la primera vez para ambos.

La leche materna que fluye por primera vez es una sustancia especial llamada calostro. Es un fluido de color amarillento repleto de proteínas y anticuerpos que fomentan la inmunidad, y son lo mejor para el bebé.

Amamantar puede ser una tarea difícil al principio, de modo que no debes preocuparte. Comunícate con un médico o un asesor de lactancia para que te ayude. Si por cualquier razón no vas a amamantar, existen alternativas de leche de fórmula disponibles en el mercado. Lo más importante es que tu bebé logre la nutrición que necesita.

“Alimentar al bebé es una experiencia diferente para cada mamá e hijo. Fue una experiencia más desafiante de lo que pensé, pero esperé, escuché los consejos de otras madres y enfermeras, y logré lo que funcionó para ambos.”

Karen, mamá de Dominic, de 2 meses

Consejos para madres

  • La clave para la primera vez. Espera a que la boca de tu bebé esté bien abierta y luego ayúdalo a que se prenda a tu pecho.
  • La boca del bebé debe abarcar la aureola completa.
  • La acción de succión en la aureola es lo que hace que fluya la leche.
  • Si no sientes que lo está haciendo bien, utiliza tu dedo para interrumpir la succión e inténtalo nuevamente.
  • Cada vez que amamantas dura generalmente entre 20 y 45 minutos cada 3 horas.
  • Revisa que tu bebé esté comiendo bien al controlar el tiempo que estuvo mamando, de qué pecho, y cuenta la cantidad de pañales que mojó.
  • Los primeros días, debe mojar de 1 a 3 pañales por día.
  • Un pañal con un indicador de humedad activado por orina puede ayudar con esto.

No siempre se trata de gripa y existen ciertos síntomas que te indicarán si se trata de una alergia.

Antes de creer que tu hijo siempre tiene gripa o está resfriado, te decimos cómo puedes identificar si tiene alergia por la época del año, a algún alimento o plantas. ¿Qué son las alergias? Existen alergias de todo tipo, para que te des una mejor idea, son las reacciones exageradas que tiene el cuerpo de tu bebé ante factores externos que en cualquier otra persona son inofensivos.

Prácticamente cualquier cosa puede ocasionar que se presente una alergia, y que el sistema inmune de tu bebé vea como un enemigo. Por ejemplo: el polen, polvo, animales, moho, bacterias que hay en la humedad o algunos alimentos. Puedes identificar el tipo de alergia por los síntomas que presente un niño. Los principales son: congestión nasal, estornudos, irritación en los ojos, la piel, y dificultad para respirar. Uno de los síntomas de las alergias es la congestión nasal, porque no sólo impedirá que un niño respire bien, también se le dificultará comer, tomar agua, y hasta descansar. Sobre todo porque tu bebé no sabe respirar por la boca hasta después de los 6 meses, por eso lo puedes notar molesto e irritable.

Una buena opción para evitar este tipo de problemas es usar una solución que lo ayude a descongestionar la nariz como Afrin Pure Sea, una solución salina 100% natural que descongestiona y además ayuda a eliminar los agentes externos que puedan causar alergias en la nariz de tu bebé. Si las molestias no mejoran, lo más importante es que lo lleves con el médico, recuerda que él es el experto.

El juego es quizás la actividad más importante de los niños pequeños. ¡Es su “trabajo”, su ocupación principal y la manera en que aprenden!

¿Cómo aprenden los niños? 



Los niños aprenden entre ellos.

Cuando los niños juegan con hermanos y amigos, aprenden entre ellos. A medida que surgen preguntas, desafíos y conflictos, encuentran la manera de resolver los problemas.

Cuando tu hijo juega en grupo de diferentes edades, tiene la oportunidad de aprender de dos maneras:

  1. Al seguir el ejemplo de los niños más grandes.
  2. Al “enseñar” a los niños más chicos o menos avanzados.

Los niños aprenden haciendo las cosas 



Aprender es un proceso activo. Cuanta más experiencia práctica tenga tu hijo, más curioso y hábil será.

  • Cocinar y tareas domésticas :  A los niños les fascina el trabajo que hacen los adultos; dale a tu hijo su propio tazón para mezclar manteca para tortilla y compra una escoba de tamaño infantil de modo que pueda ayudar a barrer el piso.
  • Jugar al aire libre —correr y trepar—es esencial para un desarrollo físico saludable, y es una oportunidad para que investigue la naturaleza.
  • Las amplias oportunidades y materiales de aprendizaje permiten a tu hijo a expresar sus ideas, como:
    • Papel, lápices, crayones, tijeras, pegamento y cinta para dibujar, escribir y construir.
    • Cajas de cartón y otros objetos comunes.
    • Pintura de caballete y acuarelas.
    • Agua, arena, plastilina, y arcilla para tener experiencias sensoriales.
    • Bloques de construcción.
    • Disfraces, sombreros y accesorios.

Los niños aprenden de los adultos

Tu ofrenda permanente de amor y apoyo incondicional para tu bebé es esencial para que tu bebé prospere y se desarrolle.

Su relación brinda el sentido de seguridad y autoestima positiva que tu hijo necesita para avanzar y aprender. Con apoyo emocional, puedes ayudar a tu hijo a aprovechar al máximo el juego (y por lo tanto el aprendizaje) al seguir las siguientes normas:

Ayuda a tu hijo a ser un buen observador.

Los niños aprenden al estudiar activamente el mundo que los rodea.

  • Camina con tu hijo de 3 años y pasa por una obra en construcción, comparte su interés en la actividad al parar para observar y exclama: “¡Caramba! Mira el gran tamaño de las ruedas de ese camión volquete.”

Muestra actitudes positivas.

Una de las formas más poderosas para que tu hijo aprenda es al seguir tu ejemplo.  Este proceso se da naturalmente y casi inconscientemente.

Por ejemplo, cuando tu hijo te vea leer con regularidad, deseará leer y que le lean. ¡Y leer es una de las cosas más importantes que puedes hacer con tu hijo!

Usa lenguaje positivo.

Todos responden mejor a palabras positivas que a las negativas. En lugar de dar una orden o prohibición (“¡No tires la pelota allí!”) sugiere lo que tu hijo puede hacer (“Ese es un buen lugar para tirar la pelota”).

Jugar es el trabajo en la infancia. Es la forma en que tu hijo conoce el mundo y cómo convivir en él. Cuando apoyas a tu hijo en este difícil trabajo, el trabajo de tu hijo realmente será un juego de niños.

El estreñimiento es la evacuación infrecuente y un poco dolorosa de deposiciones duras, y es un problema común que afecta al 3 por ciento de los niños en edad preescolar y a entre el 1 y 2 por ciento de los niños en edad escolar. Evacuar las deposiciones una vez cada varios días es normal, si es el patrón habitual de tu hijo. De hecho, el 96 por ciento de los niños de entre 3 y 4 años muestran enormes variaciones en cuanto a la frecuencia de las evacuaciones intestinales: desde tres veces por día hasta tres veces por semana, todo es posible.

Causas del estreñimiento

La causa del estreñimiento puede ser cualquiera de las siguientes:

  • Dieta . Insuficientes alimentos ricos en fibra.
  • Comportamiento . Tu hijo puede haber intentado controlar la evacuación durante el período en que comenzaste a enseñarle a ir al baño.
  • Dolor . Cuando el proceso de evacuación es un poco doloroso, puede hacer que tu hijo tenga miedo de hacer fuerza para eliminar las deposiciones e esto inhiba la actividad intestinal.

Cualquiera haya sido la causa original, las deposiciones se van acumulando, y se vuelven más grandes y duras. Como sienten incomodidad al evacuar, el problema se perpetúa cuando el niño se resiste a relajarse y dejar que la naturaleza siga su curso.

Incontinencia por rebalse

Cuando el estreñimiento se mantiene durante un tiempo, a veces las deposiciones blandas nuevas que vienen detrás se filtran a través de las deposiciones duras antiguas. En la ropa interior de tu hijo pueden aparecer manchas de deposiciones semilíquidas o con aspecto de diarrea. Esta afección de aspecto similar a la diarrea, conocida como incontinencia por rebalse no es controlable por tu hijo. Sin embargo, es una señal de que hay que hacer algo, especialmente si el hecho de manchar la ropa afecta a tu hijo.

Qué hacer con el estreñimiento

Debido a que hay algunas afecciones físicas y médicas que pueden generar estreñimiento, ’es recomendable consultar a tu pediatra o médico para descartarlas. Tu hijo probablemente no necesite realizarse gran cantidad de exámenes; en general el doctor revisará los antecedentes del problema, controlará la altura y el peso de tu hijo, y hará una revisación física general. En algunas ocasiones puede ser necesario explorar el recto pero si se hace con delicadeza, no será traumático ni doloroso.

Reeducación intestinal

El primer paso es ayudar al cuerpo a expulsar las deposiciones duras. Hay varias opciones. Tu pediatra puede comenzar con un simple supositorio de glicerina o sugerir un enema pediátrico. Para mantener las deposiciones blandas, quizás te indique que tu hijo tome aceite mineral u otro agente que ablande las deposiciones durante algunas semanas o incluso meses. El objetivo es reeducar los intestinos, es decir, establecer una rutina regular de evacuación para que las paredes intestinales estiradas recuperen la fuerza y la musculatura.

Agregar fibra

Revisa la dieta de tu hijo. En el caso de los niños que beben cantidades excesivas de leche o que evitan las frutas, verduras, y cereales y panes integrales, es posible que simplemente se trate de una ingesta insuficiente en fibras. Agrega fibra de todas las maneras posibles: manzanas y peras en lugar de bananas, barras de granola en lugar de barras de chocolate, galletas de avena en lugar de galletas comunes, y pan integral en lugar de pan blanco. Los refrigerios de verduras crudas con un rico aderezo también son un buen truco para aumentar el consumo de verduras. Y para los más quisquillosos, el pediatra puede recetar un suplemento de fibras.

Concéntrate en la recompensa

Evita castigar a tu hijo o mostrar ansiedad o descontento cuando lo veas retener las deposiciones o él se muestre renuente a evacuar. En su lugar, establece una serie de recompensas cuando logre hacerlo. Aunque puede haber algunas molestias abdominales y pequeñas cantidades de sangre involucradas (que no deben ser motivo de preocupación), asegúrate de consultar a tu médico de inmediato si el abdomen de tu hijo se inflama repentinamente, si tu hijo está estreñido y tiene vómitos, o si hay cantidades significativas de sangre o dolor involucradas.

Por último, recuerda que el estreñimiento es un problema común en los niños pequeños, especialmente en los niños delicados para comer. ¡Modificar la dieta de tu hijo para solucionar el asunto puede ser más fácil de lo que piensas!

La alimentación de tu bebé debe ser un momento de unión y relajación. Estas son tres cosas que debes recordar para hacer que el proceso sea tranquilo y agradable para ti y tu bebé.

No hay fecha límite en la lactancia materna . Si a tu bebé de 15 meses de edad, todavía le encanta mamar y a ti también, entonces continúa con esto. Aproximadamente a los seis meses, tu hijo está recibiendo los nutrientes de los alimentos sólidos, por lo que su deseo por la leche materna puede disminuir. La leche materna o leche de fórmula es suficiente para mantener al nuevo bebé hidratado . La única vez que necesitarás darle agua a tu bebé es cuando está enfermo y ha perdido líquidos a través de vómitos o diarrea. En este caso, consulta primero con su pediatra. El primer alimento sólido puede ser una fruta o verdura. En el pasado, se alentaba a los padres a comenzar con cereal de arroz u otro cereal de un solo grano. Ahora sabemos que una verdura o fruta (piensa en un puré de plátano o aguacate en puré) es un gran primer alimento. Solo asegúrate de que sea blando y que tenga un solo ingrediente.

La alimentación de tu bebé es una oportunidad ideal para vincularte con tu bebé, ¡y también para cultivar la tradición de comer feliz con su mamá!

 

Tomado de pampers.com.mx

Una succión frecuente y duradera del dedo ocasiona problemas dentales.

Que un bebé se lleve los dedos a la boca es totalmente normal porque es un reflejo primario de succión que les permite adaptarse al medio que los rodea. Además les ayuda a alimentarse y cubre una necesidad psicológica de bienestar, ya que al hacerlo experimentan un estímulo placentero en los labios, lengua y mucosa oral que los tranquiliza y los relaciona con su mundo, especialmente con su madre durante la lactancia.

Por lo regular, los niños se chupan el dedo pulgar cuando tienen sueño, están dormidos, aburridos o hambrientos, después de comer o en situaciones de estrés para tranquilizarse. Los expertos recomiendan ofrecer el chupón únicamente si el niño es propicio a desarrollar el hábito de succionar el dedo.

Ésta costumbre desaparece por sí sola entre el primer y tercer año de vida. Sin embargo, muchos pediatras y odontopediatras están de acuerdo en que se utilice un chupo de entretención o pacificador como sustituto del dedo, debido a que se ha visto que los niños que usan chupo raramente permanecen con el hábito, por lo que es más fácil que lo dejen, pues bajo el control de los padres es posible suspenderlo de manera inmediata.

Una succión frecuente y duradera del dedo ocasiona problemas dentales, como una maloclusión o mordida incorrecta por la falta de contacto entre los dientes anteriores e inferiores. Estos problemas en los dientes se presentan también con el uso de chupos, pero son menores y menos pronunciados.

Estos son los pros de usar chupo:

  • Brinda consuelo al bebé, ayudándolo a calmarse por sí mismo cuando su mamá no puede atenderlo.
  • Disminuye la ansiedad.
  • Inhibe la succión del dedo que ocasiona más problemas dentales y mayor dificultad para dejar el hábito.
  • Es recomendable cuando viaja en avión para evitar los cambios de presión en sus oídos.

Estos son los contras de usar chupo: 

  • El abuso del chupón puede crear problemas en la lactancia, ya que si el bebé no ha aprendido a succionar de forma adecuada, interfiere en la posición para tomar el pezón porque sólo exige que lo aspire sin que haga más movimientos con la musculatura bucal.
  • Incide en problemas dentales, como mordida incorrecta y construcción maxilar (cambio en el equilibrio entre la musculatura de la boca y la lengua).
  • Puede crear una dependencia emocional, gracias a  la cual no aprenderá a relacionarse con su entorno, ni a tranquilizarse de otra manera. Muchas mamás ponen el chupo al primer signo de llanto o incomodidad del bebé, siendo que lo que quiere es comer, jugar, que lo carguen o que le cambien el pañal.
  • Si se usa para dormir, le dificulta dormirse por sí solo y si se le cae en la noche, no puede volver a dormirse sin él.
  •  Interfiere en el desarrollo del lenguaje porque tiene la boca ocupada todo el tiempo.

 

Tomado de bbmundo.com

Entre los 7 y 9 meses es cuando realmente empezará la desconfianza hacia los extraños y la ansiedad por la separación de su madre o padre. De alguna manera, es algo bueno: La preocupación por los extraños indica que tu bebé ha dado un gran paso en cuanto al pensamiento y la comprensión.

Así que intenta mantener al mínimo las separaciones y alteraciones innecesarias en este momento. No tienes que sobreproteger a tu bebé, pero tienes que darte cuenta de que está pasando por un esfuerzo importante y exigente con respecto al desarrollo. Es importante darle tiempo y espacio para procesar a los extraños. Dicho esto, no te abstengas de dejar que tu bebé conozca gente nueva, solo adviérteles que no deberían levantarlo hasta que haya tenido la oportunidad de mirarlos y perder su desconfianza inicial.

Cuando se trata de separaciones, asegúrate de preparar a tu bebé siempre que vayas a salir. A esta edad, no comprenderá del todo lo que dices, pero interpretará tu tono de voz y tu lenguaje corporal. Desarrolla una rutina breve para decir adiós la que se vuelva rutina cada vez que la separación suceda. Sé firme, y no pidas disculpas por marcharte. Al principio, deja a tu bebé durante períodos breves con alguien que conozca. Cuando regreses, hazle saber que estás allí. Luego, poco a poco, aumenta el tiempo en que te separas. Esta etapa pasará, aunque puede ser triste para ambos. Puedes estar segura de que todos los bebés tienen que pasar por ella.

 

Tomado de pampers.com.mx

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