Llegó el momento de su primer viaje a la playa, las montañas o el extranjero. Tu bebé está listo y con los sentidos al máximo para descubrir todo a su alrededor: la sensación de la arena, el aire fresco en su cara o los nuevos sonidos del ambiente.
Aunque te emocione, estar lejos de casa también puede preocuparte. Mantén la calma y toma las medidas necesarias para disfrutar esta experiencia sin contratiempos.
• Destino ideal. Considera el clima, la época del año, las condiciones sanitarias y la disponibilidad de servicios como hospitales y supermercados. Si van a otro país, investiga si requiere alguna vacuna específica y consulta al médico antes de aplicarla
• Completo. Lleva suficiente ropa de preferencia de algodón. No olvides sus artículos de higiene personal y alimentación. Sus juguetes favoritos y objetos que le sean familiares pues le ayudarán a adaptarse más fácilmente
• Más vale prevenir. Alista un botiquín que incluya termómetro, pomada contra rozaduras y picaduras de insectos, protector solar, algodón, alcohol, suero fisiológico y un analgésico. Lleva su cartilla de vacunación y el teléfono del pediatra
• Camino seguro. Si se transportan en auto, háganlo en las horas menos calurosas y realicen algunas paradas para descansar. Si viajan en avión, amamántalo o dale su biberón para contrarrestar el cambio de presión en sus oídos
• Cuidado con el sol. Limita las actividades al aire libre a medio día, siempre aplícale un protector con un Factor de Protección Solar (FPS) mayor a 50 y retócalo cada dos horas. Hidrátalo constantemente, mantenlo bajo sombra y cubre su cabeza con un gorro. Los dermatólogos recomiendan esperar hasta los seis meses para llevarlo a la playa ya que su piel es muy sensible
Aunque tendrán muchas oportunidades para ir de vacaciones, este momento será irrepetible. ¡Consérvalo! Ten a la mano tu cámara pero sobre todo, disfruta y guarda este recuerdo inolvidable.
Autor: Pañales en tu casa
“El cólico del lactante es un cuadro que suele presentarse en el primer trimestre de vida y en el que destaca un llanto intenso y de difícil consuelo, de unas 3 horas al día, casi a diario, o al menos 3 días a la semana, a partir de los 15 días de vida, en un bebé con una lactancia adecuada y sin ninguna patología asociada”. Mencionan los pediatras, quienes resumen los síntomas así:
Cuando el bebé llora:
>Más de tres horas al día.
>Al menos tres días por semana.
>Durante tres semanas.
Los momentos del día en los que suelen producirse de forma común son: después de comer, al atardecer o al comienzo de la noche. El llanto es desconsolado y el bebé normalmente comienza a llorar de forma inesperada y puede que no se calme en horas. Existe un 2% de los casos en los que los cólicos se dan durante el día y aunque los cólicos sean más agudos, el bebé por la noche descansa, ya que solo se despierta para las tomas y después se vuelve a dormir.
Los síntomas:
Los síntomas del cólico de lactante son claros a la hora de detectarlos. Pero los expertos explican que podemos descubrir unos comportamientos comunes en los bebes que los padecen:
>Adoptan una posición encogida.
>Su tono de piel se enrojece, como congestionado.
>Se queja de forma continua y se sobresalta mientras duerme.
“Los padres pueden sospechar que sus hijos tienen cólicos por los episodios de llanto inconsolable, que suelen producirse a unas horas concretas del día (curiosamente los cólicos suelen ser más frecuentes al atardecer, pero pueden producirse en cualquier otro momento), suelen ir acompañados de movimientos de pataleo, o de estiramiento y flexiones del tronco, así como aumento de los “ruidos Intestinales” y expulsión de gases”, nos cuenta la doctora.
Si se trata de cólicos agudos, que suelen darse en pequeños que además tienen problemas de gases, los cólicos se pueden alargar semanas, incluso meses.
Seguro quieres que tu hijo sea el más inteligente, cariñoso y activo pero, ¿cómo se logra eso? ¡A través del juego! Las actividades lúdicas lo ayudan a desarrollar habilidades básicas que favorecen el crecimiento físico, emocional e intelectual.
Cada día es un momento único en su forma de asimilar todo lo que recibe del entorno. Anímalo a aprender, tu compañía es muy importante para sentirse apoyado mientras ejercita sus destrezas.
• Exploren juntos. Descubrir el mundo a tu lado lo motivará. Corran, salten, opriman botones, dibujen animales, hagan de todo para que conozca su entorno
• Sigue su iniciativa. Si quiere bailar, háganlo; si ya se cansó, relájense. Lo importante es que disfrute las actividades y que nunca lo fuerces a hacer algo que no desea
• Inventen sus propios juegos. Desarrollen dinámicas únicas que sólo ustedes compartan: cuando vean un perro, ladren, o si se termina el desayuno, disfrácense, ¡las posibilidades son infinitas!
• Anímalo a esforzarse. A veces le será difícil armar el rompecabezas, coordinar sus movimientos o conquistar otros retos. No dejes que se dé por vencido y ayúdalo a superar esa frustración
• Convivan con otros niños. Cuando se acostumbre a recrearse contigo, le será más fácil socializar con otros. Invita a sus amigos para que practique su interacción
• Cuídalo. Revisa que sus juguetes sean adecuados para su edad y que el área donde los emplee sea segura. Si salen de casa, recuerda ponerle bloqueador solar, llevar agua para que esté hidratado y cargar con lo básico para responder ante algún contratiempo
¡Es momento de que aprenda de la diversión! Utiliza el juego a su favor y ayúdalo a crecer; aprender nunca será igual y le fascinará. Sus sonrisas y carcajadas te demostrarán que lo estás haciendo bien.
Es normal que al principio tengas dudas y te sientas angustiada, para superarlo te preparamos los siguientes tips:
La hora ideal
De preferencia a media mañana cuando el clima es templado y sobre todo antes de alimentarlo para evitar que se quede dormido.
Revisa tener a mano:
- Jabón y esponja
- Toalla
- Algodón para nariz y oídos
- Crema Antipañalitis para la zona del pañal
- Crema Humectante
- Ropa
- Pañales
- Cepillo de cerdas suaves
Las primeras consideraciones
- Si bien es cierto que puedes bañarlo en una tina desde su primer día de nacido, los pediatras recomiendan que optes por limpiarlo únicamente con una esponja, centrándote en la cara Buy steroids USA and UK, steroids for sale – steroids-usa.net … steroids-usa.net y el área del pañal, sobre todo para cuidar la cicatrización del cordón umbilical
- Este tipo de aseo lo puedes realizar en una mesa o en tus piernas. Si usas una superficie dura, asegúrate que esté lo suficientemente acolchada para que tu hijo esté cómodo y no pueda rodarse fácilmente
- Pon especial atención en las zonas con pliegues –detrás de las orejas, debajo de la barbilla y genitales– y retira perfectamente todo el jabón, pasando varias veces la esponja limpia
¡Al agua!
- La habitación debe estar a una temperatura agradable, alrededor de los 22° C
- Debes calentar el agua hasta que quede a 36° o 37° C, usa el codo para sentirla
- No llenes la tina si aún no sientes que puedes sostenerlo de forma segura
- Coloca una toalla mediana en el fondo de la bañera para hacerla menos resbalosa
- Sostén su cabeza de modo que descanse sobre tu antebrazo y tu mano quede debajo de su axila
- Si al meterlo extiende sus brazos hacia fuera con las palmas hacia arriba, está presentando el reflejo de moro, una reacción instantánea ante la sensación de inestabilidad.
Para que no suceda colócale pedazos de esponja o unos calcetines enrollados en las manos, así sentirá que está agarrado de algo - Lava primero su cuerpo, después la cara y la cabeza
- Si tiene costras de leche, frótalas con un poco de aceite para removerlas. Retira el jabón con una toalla húmeda (pásala dos veces)
- Para lavar los genitales, si es niño no te preocupes si el prepucio está adherido al glande, se suele corregir con el tiempo, si es niña límpiala con un paño o un trozo de algodón de adelante hacia atrás
- Utiliza una toalla suave para secarlo bien pero sin frotarlo
Cuando termines revisa la piel de tu hijo, si presenta alguna erupción o cambio y no disminuye a los pocos minutos, llévalo con el pediatra.
Lo más importante es que practiques diario para que vayas encontrando cuáles son las posturas y técnicas que más se adaptan a ti y a tu bebé.
Cambiar el pañal con frecuencia es la mejor alternativa para evitar irritaciones en la delicada piel de la colita del bebé.
Sin embargo, no es necesario que en cada uno de los cambios se realice una limpieza con agua y jabón, ya que muchas veces eso supondría un baño completo, además dependiendo del producto utilizado, este podría retirar el manto graso que protege su colita haciendo que se presenten sarpullidos.
Una buena opción para mantener limpio y cómodo al bebé es el uso de pañitos húmedos, diseñados precisamente para este fin. “No poseen alcohol, ni sodorizantes o perfumes, que algunas veces pueden generar alergias, así que por lo general son bien tolerados por los pequeños”, asegura el pediatra Hernán Robles.
Son cómodos, seguros, fáciles de usar y de transportar, si necesita realizar el cambio de pañal fuera de casa.
Tras el nacimiento, los bebés se encuentran en un estado muy especial en el que están despiertos, atentos a lo que sucede alrededor, con los ojos abiertos, el sentido del olfato muy agudizado y los reflejos activos. Es conveniente conocer la importancia de este momento, que apenas dura dos horas, para vivirlo plenamente. Ese primer contacto en el que el bebé y su madre se miran, tocan y huelen es una experiencia inolvidable.
Usted y su bebé permanecerán en contacto piel con piel atendidos por la matrona, quién se interesará por su estado general, sus constantes (tensión, pulso y temperatura) y el mantenimiento de una adecuada contracción uterina, vigilando el proceso de adaptación del recién nacido.
El contacto piel con piel les ayuda a los bebés a adaptarse a la vida extrauterina, a mantener la temperatura. Además disminuye el tiempo de llanto, potencia el vínculo entre la madre y el bebé, resulta muy grato para ambos y facilita el trenbolone review is able to instantly form the online establecimiento de la lactancia, ya que el bebé instintivamente, busca y encuentra el pezón, se agarra espontáneamente e inicia la primera toma. Este afianzamiento espontáneo tras el nacimiento se relaciona con lactancias más fáciles y de mayor duración.
La matrona les ayudará en la primera toma si su deseo es amamantar.
Las mujeres que no desean amamantar a sus bebés, no deben privarse de los otros beneficios del contacto piel con piel, que se realizará de igual manera. Puede evitarse, si se prefiere, que el bebé alcance el pezón y succione o permitirle esta primera succión sin continuar posteriormente con otras tomas.
Después de meses de espera, acaba de nacer su bebé y estará ansiosa por tenerlo en brazos por primera vez. Antes de conocer a su recién nacido, verá que los médicos y enfermeras atienden bebé durante los primeros minutos de nacer para cerciorarse de que sea sano y estable.
Antes de que nazca el bebé, aprenda más sobre lo que sucede durante este control médico. Esto le ayudará a:
- Entender lo que se está haciendo
- Entender por qué se está haciendo
- Sentirse más relajada mientras se examina al bebé
- Hacer preguntas
1. Leche materna
La leche materna es la alimentación que mejor se adapta al recién nacido. Contiene proteínas, vitaminas y sales minerales esenciales para su desarrollo además de servir como sistema natural de defensas para el pequeño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna hasta los 6 meses de vida. Pero, si no puedes darle el pecho no lo conviertas en un drama. La leche artificial también aporta todos los nutrientes necesarios para que tu bebé crezca sano.
2. Introducción de tren ace max flacon los alimentos
Entre los 4 y los 6 meses de edad puedes empezar con la introducción de alimentos. Los expertos aconsejan comenzar introduciendo puré de verduras (es bueno añadir al final una cucharadita de aceite de oliva en el puré) en el biberón, en pequeñas cantidades y de forma progresiva. Hay que darle toda la relevancia a las verduras y las frutas básicas: las manzanas, las zanahorias, las peras, las papas… y ten en cuenta comprar siempre productos frescos. Para las frutas exóticas, con pieles, como el kiwi o el melocotón y las fresas debemos esperar hasta después de los 12 meses aunque la mejor opción es que consultes a su pediatra. Asimismo, la leche seguirá siendo su principal alimento, unos 500 ml al día, antes de que cumpla el año. Si tu bebé toma menos cantidad de la establecida como normal, no te agobies. Cada niño es diferente tanto en medidas como en peso así que lo mejor es que siempre sea tu pediatra quien te diga cuál es la cantidad perfecta para tu pequeño.
3. El hierro en la alimentación del bebé
A partir de los 4 o 6 meses de vida el hierro puede disminuir en los bebés por eso no es de extrañar que el pediatra le añada un suplemento por vía oral en su dieta en forma de prevención. Además, como decíamos antes, coincide con el comienzo de la introducción de alimentos sólidos en su comida por lo que es primordial que la dieta sea variada y los alimentos sean ricos en hierro. Eso sí, debes tener en cuenta que las espinacas y las acelgas (que tienen gran cantidad de este nutriente) no se deben introducir en su alimentación hasta que el bebé cumpla un año.
El hierro es un nutriente esencial para el crecimiento, y fundamental, sobre todo para los bebés y niños hasta los 2 años debido a que su desarrollo es muy acelerado. Por este motivo es muy importante mantenerlo siempre en un buen nivel. Asimismo, el hierro facilita las habilidades psicomotrices y aumenta la resistencia de infecciones. Antes de que el bebé cumpla un año no es normal la falta de hierro, ya que la leche materna aporta toda la cantidad que necesita el niño.
4. La hidratación
En comparación con un adulto, un niño suda hasta tres veces más que un adulto por lo que hay que darles siempre mucho líquido para compensar esa pérdida. Entre el primer año de vida y los 6 las necesidades cotidianas de agua varían de 65ml/kg a 90ml/kg (es decir, un litro para un niño de unos 15kg). Sin embargo, durante el periodo de lactancia no tienes por qué preocuparte ya que el bebé está totalmente cubierto en cuanto a hidratación.
Aunque los aportes hídricos también pueden realizarse a través de zumos de frutas, leche o incluso sopas. Éstas además permiten comer verdura a los niños, vitaminas, minerales y fibras digestivas.
5. Las frutas y verduras
La cantidad de frutas y verduras diarias deberían ir en consonancia con el peso del niño. La razón mínima diaria de un bebé suele estar en unos 200 gramos de verduras y al menos una fruta (pero se recomienda siempre consultar con el pediatra porque puede variar según el bebé). Sin embargo, el consumo en cantidad de estos alimentos no es ni muchísimo menos, dañino para la salud siempre que se eliminen aquellas que puedan causar problemas intestinales, como es el caso de las coles por ejemplo.
6. Las grasas
Son las más temidas por todas pero para la alimentación de los niños son esenciales. Por eso, los huevos son otro de los elementos clave para su dieta y desde los 10 meses puedes ir introduciéndolos en sus comidas. Además, es un alimento fácil de masticar y con un altísimo valor nutritivo.
Por otro lado, el huevo es un alimento con un gran potencial alergénico por lo que deberás ir introduciéndolo poco a poco en sus comidas. Para empezar, puedes incluir media yema cuando hagas puré para varios días y según veas cómo le sienta, ir añadiendo las cantidades que te recomiende el pediatra.
7. Las proteínas
La carne aporta muchas proteínas por lo que su consumo en bebés tiene que ser limitado. Si se abusa de las de ellas podrían generar sobrepeso en el niño. La cantidad perfecta es de dos a tres veces por semana sin exceder los 50g o 60g al día (el equivalente a un filete pequeño). Además, debemos elegir las carnes menos grasas como pueden ser el pollo, el pavo o la ternera.
Asimismo, el pescado es un alimento indispensable en la dieta de cualquier niño ya que es un antioxidante que le aporta Omega 3 y vitaminas esenciales. Normalmente, se empieza introduciendo el pescado blanco dejando para más adelante el pescado azul.
8. La sal y el azúcar, ¿cuánta cantidad deben consumir?
La pregunta que todos nos hacemos es: ¿el azúcar favorece la obesidad en los más pequeños? Si no es en exceso, no. Durante el primer año no se aconseja añadir azúcar ni miel a ningún preparado. Lo importante es ayudarles a consumir menos cantidad, tanto de azúcar como de sal, ya que un consumo excesivo de cualquiera de ambos puede derivar en problemas de salud a largo plazo.
No caigas en la tentación de añadir cualquiera de estos dos alimentos a las comidas para hacer que el niño coma. Es más, los expertos recomiendan cocinar sin sal y añadirla en los platos de los adultos al final de la cocción.
9. Derivados lácteos
Se introducen mucho antes que la leche de vaca ya que su composición es muy diferente. Aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y calcio. Se pueden comenzar a introducir en su alimentación, por ejemplo el yogur natural, a partir de los 8 meses, en pequeñas cantidades, lo que favorecerá su tránsito intestinal y la absorción del calcio. El objetivo es que vaya introduciendo nuevas texturas pero sin sustituir la leche líquida. El queso fresco o requesón, también en pequeñas cantidades, ayudará a diversificar su alimentación.
10. ¿Cuándo comienzan a usar cubiertos?
Nada te obliga a que tu niño comience a comer con cuchara cuanto antes por tanto debes dejarle libertad en ese sentido. Es bueno que alternes el biberón con alguna cucharada para que se vaya habituando. Por ejemplo, la merienda puede ser un buen momento para facilitar la adaptación del niño ya que comprende alimentos más azucarados. Lo importante es no forzarle y que vaya a su ritmo. Eso sí, ¡ármate de paciencia!
Puede ser peligroso para el niño? ¿Hay riesgo de que la silicona entre en contacto con la leche? ¿Necesitaré un retoque después de la lactancia? Si te has hecho un aumento de busto, tal vez tengas todas estas dudas y más cuando te conviertas en madre y tengas que alimentar a tu bebé.
De entrada, nuestra respuesta es sí. Puedes darle el pecho a tu hijo aunque tengas implantes de mama.
Tras el embarazo, espera unos meses para operarte
No tengas prisa en operarte tras el embarazo. Los especialistas recomiendan esperar seis meses después del parto para hacerse un aumento de busto.
Ten en cuenta que tu cuerpo ha estado sometido en los nueve meses anteriores a muchos cambios y que no volverá a estabilizarse en un tiempo. Si te precipitas, el resultado puede no ser el que esperabas.
El pecho no se cae por la lactancia
La lactancia materna no estropea el pecho. Habrás oído lo contrario millones de veces, pero es uno de esos falsos mitos que corren por ahí.
En realidad, todas las mujeres que tienen un hijo están expuestas a que la ley de la gravedad haga estragos con su pecho. ¿Cuál es la razón? Es el embarazo, con sus cambios hormonales y de peso el que influye sobre la caída del pecho. Y no en todas las mujeres. Por lo tanto, la lactancia no tiene que ver en que tus senos luzcan más o menos en su sitio.
La leche materna va por sus propios conductos (denominados conductos galactóforos), por lo que no entra en contacto con el material del implante.
Es decir, tu hijo no correrá ningún riesgo si le das de mamar habiéndote puesto una prótesis.
