La llegada de tu bebé es uno de los momentos más inquietantes, ya que la mayoría de las veces se desconoce qué hacer para estimular su desarrollo. A continuación encontrarás un breve resumen con las características de los niños de de un mes de edad y algunas actividades sencillas que podrás llevar a la práctica.

El primer mes

Los rasgos más comunes son: somnolencia, irritabilidad, baja movilidad, hipersensibilidad y la sonrisa como reflejo. El comportamiento más obvio en este mes es la dependencia y tendencia a dormir, llega a permanecer despierto un promedio de ocho minutos por hora, siendo el llanto su forma más evidente de manifestarse.
El objetivo principal en este mes es estimular los sentidos del bebé, ya que cada uno de ellos se desarrolla en conexión con los otros. Para esto es necesario reconocer la expresión de cada uno de los mismos y el momento apropiado para llevar a cabo la estimulación.

Los ejercicios deben hacerse suave y lentamente. Hay que ayudarlo a entablar sus primeros contactos con el mundo exterior, a que aprenda a reaccionar a algunos estímulos y se familiarice con ellos. Hay que incitarlo a moverse. Recuerda que sólo un bebé activo puede establecer contactos positivos con todo lo que le rodea.

Lluvia de colores

Con esta actividad favorecerás el sentido de la vista, tacto y su movilidad en el cuello.
Materiales

• Papel de china color blanco y negro (2 pliegos de cada color)
• Música tranquila (se sugiera Baby Mozart)
• Una sábana blanca
• Una almohada pequeña blanda
• Canción sugerida: Ya llueve, ya llueve, comienza a llover, gotitas de agua que veo caer

Preparación

• Corta el papel de china en cuadros pequeños para que te quede como confeti
• Extiende en el piso la sábana y forma con el papel una base

Juego

• Acuesta a tu bebé sobre la sábana, recargando su cabeza en la almohada
• Deja caer los papeles poco a poco, como si fuera una lluvia. Hazlo pausadamente procurando que tu bebé haga contacto visual con el material
• Acompaña la actividad con música y si quieres le puedes cantar una canción. El juego tendrá más éxito si tu hijo sólo lleva puesta camiseta y pañal
• Esta actividad la puedes variar, cambiando el tipo de papel e incluso haciéndolo con papel de color, rojo, azul, amarillo y verde. También puedes colocarlo boca abajo sobre la misma almohada.

Toma todo tipo de medidas de seguridad al realizar estos ejercicios en casa.

 

Tomado de www.bbmundo.com

Escribe: Dr. Julio Gonzalez – Odontopediatra

Dos hechos.

Primero: Se nos ha dicho que el mejor momento para ir a la primera consulta dental es a partir de los 3 años. Segundo: Perú es uno de los países con mayor prevalencia de caries dental en Latinoamérica.

¿Coincidencia?

En todos estos años, las autoridades han mostrado poco interés en la prevención de caries dental en la primera infancia y eso se replica en el poco interés de la mayoría de los padres, entidades educativas e, incluso, profesionales de la salud. Poco se hace para promover la correcta salud oral tanto en colegios como en centros de salud.

Muchos de ustedes tal vez se sientan identificados pues probablemente sus padres lo llevaron al dentista por primera vez cuando hubo necesidad de sacar un diente o de curar una lesión.

Lo cierto es que así como llevamos a nuestros bebés, mes a mes, al control de niño sano y a colocarles las vacunas de rigor, también debemos llevarlos desde pequeños a su control de salud oral. La pregunta es ¿por qué no lo hacemos? ¿Es que acaso todavía pensamos que los dientes “de leche” están por gusto en la boca de nuestros hijos o no son tan importantes porque se le van a caer?

Como especialista en odontopediatría me ha tocado escuchar con tristeza el pedido de varios padres para extraer un diente de leche en lugar de curarlo porque “se va a caer y no vale la pena GASTAR en eso”. Este lamentable concepto empieza probablemente en la poca difusión que como dentistas hemos hecho sobre la importancia de cuidar la salud oral del bebé y del infante, así como en los pocos esfuerzos que como país hacemos en el cuidado de la salud oral.

Permítanme explicar estos conceptos de la manera más sencilla.

Hace mucho tiempo aprendí un principio bastante interesante: cuando algo existe es porque cumple un propósito específico. Nuestros órganos están ahí y tienen la forma que tienen porque cumplen una función específica. Creo que a ninguno de nosotros se nos ocurriría sacarnos una costilla porque “nos sobran varias”, sin embargo es esa misma actitud la que tenemos frente a la dentición primaria o comúnmente llamada “de leche”.

Los dientes de leche tienen una importancia vital para la salud del niño. No solo sirven para comer o pronunciar palabras, sino también son pilares básicos dentro del crecimiento de la cara, los maxilares y la mandíbula. Estos dientes nos permiten ir creciendo y modificando las diferentes posiciones del desarrollo facial y también poder conservar un espacio vital para la correcta erupción de los finalmente llamados dientes permanentes.

Cuando en el pasado nuestras madres nos hacían consumir alimentos naturales, el riesgo de presentar caries temprana de la infancia era casi desconocido. Conforme los alimentos procesados fueron aumentando en el régimen dietético, se inició la epidemia de la Caries de Aparición Temprana, Caries de biberón o Caries del Infante, la cual no es otra cosa que el despertar de la enfermedad llamada CARIES DENTAL en edades muy tempranas.
Sí, la caries dental es una ENFERMEDAD.

La caries dental es una enfermedad compleja y de origen múltiple. Por un lado, las bacterias que hay en la boca se alimentan de azúcares y carbohidratos, produciendo ácidos que dañan los dientes; y por otro, el desequilibrio entre la dieta que comemos, la higiene que tenemos, la calidad de nuestra saliva causan alteraciones de nuestro equilibrio bucal. Y esto es para todos: jóvenes, adultos, ancianos, niños y también bebés.

Existe evidencia que prueba que, si la madre tiene bacterias cariogénicas agresivas habitando en su boca, las puede transmitir a su bebé a través de besos a la boca o al compartir cubiertos. Y esto, expone al bebé a un riesgo potencial.

Es muy importante implementar medidas preventivas aún en las madres gestantes, así como iniciar tempranamente la higiene oral de nuestros recién nacidos, tanto en sus dientes como en las encías. Si bien es cierto que la leche materna tiene poco efecto cariogénico, la lactancia nocturna, el uso de fórmulas, fármacos azucarados y productos artificiales ricos en azúcares presentan un riesgo mucho mayor.

Es vital, pues, para un adecuado crecimiento y desarrollo, tomar la decisión de llevar a nuestros hijos al odontopediatra o dentista lo más temprano posible (desde recién nacidos) e implementar medidas preventivas para mantener una correcta salud oral duradera en el tiempo.

El Dr. Julio Gonzales es especialista en Odontología Pediátrica por la Universidad Peruana Cayetano Heredia, con capacitación en Cirugía y Ortodoncia interceptiva en odontopediatría. Fue presidente y actualmente es miembro de la Sociedad Peruana de Odontopediatria, también es miembro de la Asociación Latinoamericana de Odontología Pediátrica y del Consejo Consultivo Fundación Hipólito Unanue. Tiene una Maestría en Docencia e Investigación Universitaria, es Profesor asociado en el área de odontopediatría de pre y post grado de la Universidad Científica del Sur y realiza Conferencias a nivel Nacional e Internacional.

Fuente foto 1:
http://www.adanezclinicadental.es/blog/22-prevencion-bucal-en-bebes

Huggies se ha renovado y ahora tiene pañales diferenciados para niños y niñas. Para los primeros, con mayor absorción en la parte delantera, y para las segundas, con mayor absorción en la parte central; tanto para la línea Natural Care como la Up & Go, que ahora se llama Autoajuste. ¡Una super innovación!

En este gráfico podrán notar mejor las características de cada uno. El que dice Tradicional es el Natural Care y el Auto-ajuste, vendría a ser el Up&Go.

Debes estar pendiente, próximamente te contaremos las ofertas que tenemos por lanzamiento de los nuevos Huggies Autoajuste para tu bebe caminador.

Una parte fundamental de la evolución de un recién nacido es la estimulación. Esto ayuda a su desarrollo creativo y cognitivo ofreciendo una gran cantidad de beneficios. Además de hacerle un niño más despierto la estimulación temprana le ayudará a aumentar su autoestima, su personalidad y su capacidad para solucionar situaciones relevantes.

Aunque cada bebé lleva su ritmo de desarrollo existe una pauta que se va cumpliendo en todos los niños pero sobre todo y según afirman los expertos, hay que dedicarles tiempo, disfrutarlo y confiar en sus capacidades de desarrollo desde el primer día ya que los bebés nos entienden está en nuestras manos cubrir sus necesidades de aprendizaje.

La estimulación se trabaja en varios aspectos como: la cognición, el lenguaje, la creatividad, la motricidad y la inteligencia socioemocional. Por ello, según su edad, los niños van desarrollando una u otra capacidad y por tanto, debemos estar ahí para ayudarles y estimularlos. “Con un buen programa de estimulación conseguimos potenciar al máximo las capacidades del bebé. Además compartimos tiempo y objetivos que potencian el vínculo afectivo. Como resultado final el bebé se convertirá en una persona completa, dotada de grandes habilidades que le facilitarán la vida para ser feliz”, según afirma Carmen Romero, psicóloga infantil especializada en estimulación temprana y experta del curso “Estimulación temprana para bebés” diseñado junto a Samastah. Si existe una forma infalible de estimular a los bebés esa es a través de los juegos infantiles. “Cualquier juego que cumpla unas reglas de oro es válido para potenciar el desarrollo. En primer lugar, debemos tener en cuenta el ritmo del niño y su estado de ánimo. No siempre es un buen momento para jugar con él. Debemos preguntarle y respetarlo. Las actividades de estimulación siempre deben ser positivas y llevadas con alegría y entusiasmo. Debemos tener en cuenta que hay una intención de transmitir ya sea a nivel intelectual como físico y por eso debemos marcar unos objetivos que se irán ampliando con el tiempo. La constancia es la clave para conseguir unos buenos resultados. Y el método elegido es crucial”, añade.

¡Con los 5 sentidos!

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que el entorno en el que crece un bebé determina de forma decisiva su desarrollo cerebral y según diversas evidencias científicas recopiladas por Johnson’s ponen de manifiesto que la estimulación multisensorial aporta múltiples beneficios al desarrollo social, emocional, cognitivo y físico del bebé. Dicha estimulación es percibida por el bebé a través de sus sentidos. El tacto es el más desarrollado y la OMS recomienda el tacto piel con piel desde el primer día. “Es muy importante que el bebé sienta la piel del papá también nada más nacer esto creará un vínculo entre ellos para toda la vida”, afirma la doctora Susana Ares, neonatóloga del Hospital Universitario de La Paz de Madrid. Por otro lado, el contacto ocular directo es una forma de comunicación que muestra una mejora cuando los papás los miran directamente. Es fundamental desde el nacimiento hasta los 3 años y sienta las bases del desarrollo de las habilidades sociales.

Por su parte, el sentido del odio crea recuerdos en el área del lenguaje de la corteza cerebral. Y es que “los bebés son capaces de distinguir la voz de sus padres desde que están en el útero materno”, afirma la doctora Ares. El olfato se convierte en otra pieza clave para la estimulación del bebé y es que son capaces de recordar un olor desde los primeros días de su nacimiento. Una fragancia relajante será eficaz para conseguir este mismo efecto en los pequeños. Y el gusto también será importante y es algo que sobre todo desarrollan “los bebés que son alimentados por lactancia materna ya que según la dieta de la madre, el sabor de la leche será distinto – ya que si toman leche de fórmula siempre es el mismo”, explica la doctora.

El ritual del baño

El ritual del baño por tanto se convierte en uno de los momentos más importantes tanto para el bebé como para los padres. Lassituaciones cotidianas pueden resultar de los más enriquecedoras para los pequeños, por ejemplo el ritual del baño y el posterior masaje son imprescindibles para que el bebé tenga un momento de calma y relax (y los papás también) durante el día. Las experiencias multisensoriales que se crean son: el suave contacto de las manos proporciona un contacto piel con piel necesario, como decíamos antes, permite un contacto visual directo con el bebé y es el momento de controlar que todo está bien (respecto a posibles manchitas, eccemas…), también es una oportunidad ideal para introducir nuevos sonidos como el agua salpicando, las voces de los papás… y de que descubran nuevos olores y podrán jugar con sus juguetitos especiales para el agua. ¡Todo son ventajas!

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De 0 a 6 meses

Entorno a su primer mes de vida, el bebé ya podrá fijar la vista durante unos instantes en rostros u objetos situados a unos 30 centímetros de distancia. Para motivarle, lo idóneo es enseñarle imágenes, sonajeros o libros adaptados a su edad.

Al finalizar su tercer mes, el bebé deseará conocer el mundo y, para ello, comenzará a llevarse todo a la boca. Es el momento de que sostenga ciertos objetos con las manos y que los muerda. Además, en esta edad, es bueno que jueguen con sonajeros que emitan algún sonido o que sean de un material blandito para que los pueda chupar.

Durante el siguiente trimestre, hasta llegar a los seis meses, las manos del bebé irán agilizándose, aumentará su capacidad visual, comenzará a vocalizar. “Cuanto antes empecemos, mejores resultados y menos esfuerzo para alcanzarlos.
De o a 6 años es el mejor momento para ayudar al niño a desarrollar sus capacidades al máximo. Siendo de 0 a 3 años la etapa de mayor crecimiento neuronal y por tanto la de máxima importancia en la estimulación”, dice la experta.

De 6 a 12 meses

Al término del sexto mes, el bebé podrá mantenerse sentado apoyado entre cojines, empezará a parlotear y cogerá solo la cuchara.Comienza entonces su independencia.

A los 9 meses aparecen los primeros dientes por lo que el bebé descubrirá la sensación de morder. Además, aprenderá a girarse, comenzarán a llamarle la atención los sonidos y la música e incluso, ya será capaz de elegir sus juguetes. De hecho, es en esta etapa cuando el niño suele desarrollar un afecto particular hacia un peluche o juguete.

De los 9 a los 12 meses, el bebé evolucionará de manera exponencial. Comenzará a gatear hacia delante, a perfeccionar el lenguaje hablado e intentará ponerse de pie apoyado en algún sitio. Asimismo, comprenderá conceptos como “dentro” y “fuera” y querrá jugar a meter y sacar cosas. Además, será capaz de devolver la pelota cuando alguien juegue con él y aprenderá a despedirse. “Los primeros meses, cuando el bebé tiene poca movilidad, son una gran herramienta para transmitir cariño y al mismo tiempo activar las distintas partes del cuerpo que el pequeño irá descubriendo gracias a nuestras intervenciones”, añade la experta, Carmen Romero.

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De 13 a 18 meses

A partir de los 13 meses el bebé podrá levantarse, caminar, detenerse, ponerse de rodillas… Estas posibilidades harán que al niño le guste cada vez más ir por su cuenta por lo que se revelará con frecuencia. En este momento, hay que marcarle unos límites claros.

Durante estos meses, el niño también comenzará a empujar objetos: sillas, mesas pequeñas… Lo recomendable es fomentar este ejercicio ya que le ayudará a desarrollar el tono muscular.

En esta etapa, gracias al control de la motricidad fina, el niño ya podrá coger el lápiz y realizar sus primeros trazos. Además, será capaz de identificar y recordar las ilustraciones de los libros. De hecho, si le enseñas a nombrar los personajes de los cuentos, sobre todo de animales, los empezará a nombrar y los reconocerá.

De 18 a 24 meses

Al niño le gustará probar sus capacidades motrices como bailar, saltar sobre ambos pies, hacer giros y jugar al balón. Estos adelantos en la coordinación motriz le llevarán a tener además una mayor destreza manual. Es el momento de comenzar a abrir y cerrar puertas, de empezar a vestirse él solito y de pasar las páginas de los libros.

En este periodo, el niño podrá comenzar a desarrollar la motricidad fina con actividades como puzles de formas grandes y sencillas así como juegos de armar o de pequeñas construcciones. Además, podrá experimentar con sus propios garabatos y manipular plastilina (siempre con la supervisión de un adulto).

Asimismo, el niño tendrá más desarrollada su faceta intelectual ya que será capaz de identificar y nombrar las partes de su cuerpo, sus juguetes cotidianos, los objetos familiares y los personajes de sus cuentos. Cabe destacar que, generalmente en esta edad, los niños e comportan de forma diferente en casa y en la guardería. Es normal, aún no sabe cómo jugar con otros niños, no sabe compartir… Es la época del “mío”. “Los padres deben dedicar tiempo a sus hijos, escucharlos y responderles de la forma más sincera y detallada posible todas sus dudas. Por otro lado debemos impulsar a que los niños se muevan libremente, en cada etapa hay que potenciar el movimiento al máximo, arrastre, gateo, caminar, correr, etc,… y siempre que sea posible, dejar de lado las hamacas, tronas, andadores, parques, carritos, etc”, añade la experta.

Los padres deben dedicar tiempo a sus hijos, escucharlos y responderles de la forma más sincera y detallada posible todas sus dudas.

De 2 a 3 años

En esta edad, los niños aprenden a subir y bajar cremalleras y comprenden el uso los botones. También son capaces de ponerse los zapatos, eso sí, sin cordones. Y es que su nivel de comprensión es tan elevado que pueden conocer el significado de las imágenes de los cuentos, reconocer y nombrar colores, y aprender y conocer las canciones infantiles que más les gustan. ¡Incluso son capaces de contar hasta 10!

Durante este año, siguen perfeccionando sus trazos y la pintura les ayuda en el desarrollo de sus habilidades manuales y en su coordinación visual-motriz. Por último, en esta etapa del desarrollo cognitivo, el niño aprende a controlar los esfínteres, por lo que avisan a la madre siempre que tengan la necesidad de ir al lavabo.

“Existen múltiples técnicas pero hay tres puntos comunes que son el secreto del éxito: tiempo, constancia y sobretodo entusiasmo”, añade el experto.

Tomado de: Enfemenino.com

Darle pecho a tu hijo tendrá beneficios únicos en su vida porque la leche materna es el primer alimento natural de los bebés; esto hace que la aprovechen mejor que cualquier otro porque necesitan menos energía para digerirla.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y todo tipo de investigaciones científicas en el mundo, la leche materna tiene grandes beneficios únicos.

De hecho, existen buenas razones para darle pecho que debes tomar en cuenta:

  1. Lo protege contra infecciones: Si tu bebé la toma durante la primera hora después de haber nacido, obtendrá nutrientes que beneficiarán su desarrollo.
  2. Refuerza su sistema inmunológico: Para prevenir enfermedades y ayudarlo a recuperarse más rápido si las contrae. Esto ocurre porque le traspasa los anticuerpos que tu organismo ya ha desarrollado.
  3. Nutrientes necesarios: Hasta los 6 meses le proporcionará todos los nutrientes que necesita, por lo que es una buena razón para darle pecho a libre demanda.
  4. Será un buen complemento: De los 6 a los 12 meses le aporta al menos la mitad de los nutrimentos y ya deben incluirse alimentos como papillas de frutas y algunas verduras.
  5. Estimula el crecimiento: Otra buena razón para darle pecho es que estimula el crecimiento correcto de su boca uy mandíbula, ayudando su lenguaje.
  6. Cuida la dentadura: Darle pecho evita las caries, a diferencia del biberón si duerme con él en la boca.
  7. Fortalece vínculos: Desde que está en el vientre, el vínculo entre ustedes es inexplicable, pero darle pecho reforzará ese vínculo y le da más seguridad debido a la oxitocina, la hormona del afecto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la lactancia materna es recomendable como alimentación exclusiva para el bebé durante los 6 primeros meses de vida (incluso se puede alargar hasta los 2 años). Pero a partir de entonces, los niños tienen que comenzar a introducir todo tipo de alimentos a su dieta. Te damos las reglas esenciales que debes tener en cuenta para que la alimentación de tu bebé sea sana.

La alimentación de tu bebé debe basarse en la leche como principal sustento pero durante su primer año de vida es muy importante que vayas complementando su dieta con más alimentos que le aporten una mayor cantidad de proteínas, vitaminas, grasas o minerales. Te damos diez consejos que serán clave a la hora de alimentar a tu bebé durante los primeros meses.

1. Leche materna

La leche materna es la alimentación que mejor se adapta al recién nacido. Contiene proteínas, vitaminas y sales minerales esenciales para su desarrollo además de servir como sistema natural de defensas para el pequeño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna hasta los 6 meses de vida. Pero, si no puedes darle el pecho no lo conviertas en un drama. La leche artificial también aporta todos los nutrientes necesarios para que tu bebé crezca sano.

2. Introducción de los alimentos

Entre los 4 y los 6 meses de edad puedes empezar con la introducción de alimentos. Los expertos aconsejan comenzar introduciendo puré de verduras (es bueno añadir al final una cucharadita de aceite de oliva en el puré) en el biberón, en pequeñas cantidades y de forma progresiva. Hay que darle toda la relevancia a las verduras y las frutas básicas: las manzanas, las zanahorias, las peras, las papas… y ten en cuenta comprar siempre productos frescos. Para las frutas exóticas, con pieles, como el kiwi o el melocotón y las fresas debemos esperar hasta después de los 12 meses aunque la mejor opción es que consultes a su pediatra. Asimismo, la leche seguirá siendo su principal alimento, unos 500 ml al día, antes de que cumpla el año. Si tu bebé toma menos cantidad de la establecida como normal, no te agobies. Cada niño es diferente tanto en medidas como en peso así que lo mejor es que siempre sea tu pediatra quien te diga cuál es la cantidad perfecta para tu pequeño.

3. El hierro en la alimentación del bebé

A partir de los 4 o 6 meses de vida el hierro puede disminuir en los bebés por eso no es de extrañar que el pediatra le añada un suplemento por vía oral en su dieta en forma de prevención. Además, como decíamos antes, coincide con el comienzo de la introducción de alimentos sólidos en su comida por lo que es primordial que la dieta sea variada y los alimentos sean ricos en hierro. Eso sí, debes tener en cuenta que las espinacas y las acelgas (que tienen gran cantidad de este nutriente) no se deben introducir en su alimentación hasta que el bebé cumpla un año.

El hierro es un nutriente esencial para el crecimiento, y fundamental, sobre todo para los bebés y niños hasta los 2 años debido a que su desarrollo es muy acelerado. Por este motivo es muy importante mantenerlo siempre en un buen nivel. Asimismo, el hierro facilita las habilidades psicomotrices y aumenta la resistencia de infecciones. Antes de que el bebé cumpla un año no es normal la falta de hierro, ya que la leche materna aporta toda la cantidad que necesita el niño.

4. La hidratación

En comparación con un adulto, un niño suda hasta tres veces más que un adulto por lo que hay que darles siempre mucho líquido para compensar esa pérdida. Entre el primer año de vida y los 6 las necesidades cotidianas de agua varían de 65ml/kg a 90ml/kg (es decir, un litro para un niño de unos 15kg). Sin embargo, durante el periodo de lactancia no tienes por qué preocuparte ya que el bebé está totalmente cubierto en cuanto a hidratación.

Aunque los aportes hídricos también pueden realizarse a través de zumos de frutas, leche o incluso sopas. Éstas además permiten comer verdura a los niños, vitaminas, minerales y fibras digestivas.

5. Las frutas y verduras

La cantidad de frutas y verduras diarias deberían ir en consonancia con el peso del niño. La razón mínima diaria de un bebé suele estar en unos 200 gramos de verduras y al menos una fruta (pero se recomienda siempre consultar con el pediatra porque puede variar según el bebé). Sin embargo, el consumo en cantidad de estos alimentos no es ni muchísimo menos, dañino para la salud siempre que se eliminen aquellas que puedan causar problemas intestinales, como es el caso de las coles por ejemplo.

6. Las grasas

Son las más temidas por todas pero para la alimentación de los niños son esenciales. Por eso, los huevos son otro de los elementos clave para su dieta y desde los 10 meses puedes ir introduciéndolos en sus comidas. Además, es un alimento fácil de masticar y con un altísimo valor nutritivo.

Por otro lado, el huevo es un alimento con un gran potencial alergénico por lo que deberás ir introduciéndolo poco a poco en sus comidas. Para empezar, puedes incluir media yema cuando hagas puré para varios días y según veas cómo le sienta, ir añadiendo las cantidades que te recomiende el pediatra.

7. Las proteínas

La carne aporta muchas proteínas por lo que su consumo en bebés tiene que ser limitado. Si se abusa de las de ellas podrían generar sobrepeso en el niño. La cantidad perfecta es de dos a tres veces por semana sin exceder los 50g o 60g al día (el equivalente a un filete pequeño). Además, debemos elegir las carnes menos grasas como pueden ser el pollo, el pavo o la ternera.

Asimismo, el pescado es un alimento indispensable en la dieta de cualquier niño ya que es un antioxidante que le aporta omega-3 y vitaminas esenciales. Normalmente, se empieza introduciendo el pescado blanco dejando para más adelante el pescado azul.

8. La sal y el azúcar, ¿cuánta cantidad deben consumir?

La pregunta que todas nos hacemos es: ¿el azúcar favorece la obesidad en lo más pequeños? Si no es en exceso, no. Durante el primer año no se aconseja añadir azúcar ni miel a ningún preparado. Lo importante es ayudarles a consumir menos cantidad, tanto de azúcar como de sal, ya que un consumo excesivo de cualquiera de ambos puede derivar en problemas de salud a largo plazo.

No caigas en la tentación de añadir cualquiera de estos dos alimentos a las comidas para hacer que el niño coma. Es más, los expertos recomiendan cocinar sin sal y añadirla en los platos de los adultos al final de la cocción.

9. Derivados lácteos

Se introducen mucho antes que la leche de vaca ya que su composición es muy diferente. Aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y calcio. Se pueden comenzar a introducir en su alimentación, por ejemplo el yogur natural, a partir de los 8 meses, en pequeñas cantidades, lo que favorecerá su tránsito intestinal y la absorción del calcio. El objetivo es que vaya introduciendo nuevas texturas pero sin sustituir la leche líquida. El queso fresco o requesón, también en pequeñas cantidades, ayudará a diversificar su alimentación.

10. ¿Cuándo comienzan a usar cubiertos?

Nada te obliga a que tu niño comience a comer con cuchara cuanto antes por tanto debes dejarle libertad en ese sentido. Es bueno que alternes el biberón con alguna cucharada para que se vaya habituando. Por ejemplo, la merienda puede ser un buen momento para facilitar la adaptación del niño ya que comprende alimentos más azucarados. Lo importante es no forzarle y que vaya a su ritmo. Eso sí, ¡ármate de paciencia!

Si buscas tener más energía, recuperar tu cintura, bajar la barriguita y poder levantar a tu bebé con una mano mientras cargas la pañalera en la otra sin ningún esfuerzo… Este artículo te interesa.
Después de tener un hijo comienza la etapa de “caos” por el cambio de rutinas y muy probablemente te sientas agotada por atender al nuevo integrante de la familia. Sabemos que la idea de recuperar el cuerpo que tenías no pasa por tu cabeza pero ni por error. ¿Tiempo? No. ¿Ganas? Sí. Energía, ¿qué es eso?
Por eso, te damos esta rutina para hacer ejercicio con tu bebe. Ojo, es muy importante consultar a tu médico al hacer éste o cualquier ejercicio.
Antes de empezar realiza un pequeño calentamiento de cada zona de tu cuerpo, cuida tu respiración y trata de mantener los músculos de tu abdomen contraídos.
1. Medias lagartijas. Apoya en el piso la punta de los pies y las rodillas. Con los codos pegados a tus costillas, dobla y baja el torso. Cuida mantener la espalda recta y no sacar los glúteos. Si ya te sientes más confiada, prueba hacer las lagartijas completas. Pon a tu bebé entre tus codos y baja hasta tocarlo levemente.
2. Campana lateral. Empieza en posición de desplante lateral con una rodilla doblada y la otra estirada. Lleva el brazo del lado de la rodilla doblada por arriba de tu cabeza. Estás trabajando los lados del abdomen, por lo que debes sentir el trabajo ahí. Regresa al centro y ve ahora al otro lado, estirando y doblando la rodilla contraria. Intenta tocar a tu bebé con el brazo que está extendido.
3. Sostén a tu bebé con los brazos estirados, enfrente de ti. Dobla las rodillas y baja echando tus glúteos hacia atrás. Cuida que tus rodillas no pasen la punta de tus pies. Sube y baja apretando los glúteos.
4. Pon el coche enfrente de ti y apoya tus manos en él. Lleva un pie hacia delante mientras que la rodilla trasera se dobla casi hasta tocar el piso (no lo toques). Sube y baja cambiando de pierna. El trabajo lo debes sentir en glúteos y muslos.
5. Sube y baja brazos. Con tus codos doblados a 90º enfrente de tu cara, carga a tu bebé con cuidado. Sube y baja los brazos sin que tus codos bajen de los hombros.
6 ejercicios con tu bebe

Seguramente has leído muchos libros sobre embarazo y parto, pero quizás ninguno te ha dicho que pasa después de que tienes a tu bebe.
El primer respiro
Al momento en que nace, tu bebé llenará sus pulmones de aire durante unos segundos y después probablemente lo escucharás llorar. No te asustes si no lo hace, a veces la presión del aire hace que los bebés lloren inmediatamente mientras que otros sólo respiran sin llorar.
Las enfermeras y/o doctores continuarán revisando sus signos vitales y le ofrecerán oxígeno si es necesario. Lo ideal es que te lo den para tenerlo en brazos unos minutos y tener contacto piel a piel.
Corte del cordón
Tu médico podrá cortar el cordón umbilical inmediatamente después o esperar algunos minutos para hacerlo. Una vez que haya sucedido, dejará un resto en el ombligo del bebé que con el tiempo se caerá solo.
Conoce los beneficios de retrasar el corte del cordón umbilical.
Conocer y saludar
El momento y el tiempo que puedas cargar a tu bebé dependerá de muchos factores, como su salud al nacer y la forma en que lo tuviste. Si fue por cesárea, lo más seguro es que lo revisen primero, lo limpien y después te lo den; mientras que si es por parto natural, lo más común es que lo puedas abrazar segundos después de que deja tu cuerpo.
Calificación de Apgar
Su función es evaluar las condiciones físicas del recién nacido y consta de dos números que se refieren al estado del bebé al minuto y a los cinco minutos después de su nacimiento.
Conoce todo lo que necesitas sobre la Calificación de Apgar.
Signos vitales
Una enfermera tomará los signos vitales del bebe, es decir su peso, talla, presión, circunferencia y otros. Hará una copia adorable de sus huellas dactilares de manos y pies y le dará su primer baño. Después le pondrá pañal y pondrá una banda con sus datos en la muñeca.
Medicina Preventiva
A veces, los médicos dan Vitamina K para la coagulación y gotas en sus ojos para evitar la conjuntivitis. En ocasiones y en algunos hospitales le ponen la vacuna de la Hepatitis B o te asignan una cita posterior para podérsela poner.
Calostro
Es importante que comiences a alimentarlo durante las primeras dos horas de vida, en este periodo él se encontrará en estado de alerta, incluso muchos bebés agarran el pecho de forma instintiva en su primera toma.

¿Boca abajo, de lado o boca arriba? La posición en que coloques a tu bebé para dormir puede prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y también reducir el riesgo de ahogo en caso de vómito o regurgitación. El SMSL es el fallecimiento repentino e inesperado de un bebé menor de un año por causas no aparentes.

Durante los primeros cuatro meses de vida, los bebés no pueden cambiar de posición al dormir tal como lo hace un adulto, ya que carecen de la capacidad para realizar movimientos coordinados que les permitan voltearse de un lado a otro.

Antes lo mejor era:
Hace algunos años se creía que la mejor posición para dormir a los bebés era boca abajo por diversas razones.

Boca abajo

  • Menos riesgo de ahogo en caso de vómito o reflujo
  • Mayor comodidad para el bebé
  • Sueño menos agitado
  • Reducción de cólicos
  • Fortalecimiento del cuello para sostener la cabeza.
  • Menos riesgo de aplanamiento en la parte posterior de la cabeza

RIESGO: Muerte Súbita en niños aparentemente sanos.

Actualmente se recomienda:

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés menores a un año duerman de lado o boca arriba, ya que diversos estudios encontraron que el SMSL se presenta con mayor frecuencia en aquellos niños que duermen boca abajo.

Boca arriba

  • Reduce el riesgo de muerte súbita
  • Mayores posibilidades de aplanamiento en la parte posterior de la cabeza

RIESGO: En caso de vómito o regurgitación, el bebé podría ahogarse.

Por otro lado, algunos pediatras sugieren que los bebés sanos duerman de lado. Sin embargo, es una posición inestable y difícil de mantener. Solo el 53% de los niños de 1 mes permanecen en esa posición, siendo lo común que terminen durmiendo boca arriba.

De lado

  • Previene la muerte súbita
  • Menores posibilidades de aplanamiento en la parte posterior de la cabeza

RIESGO: El bebé podría terminar boca abajo.

 

La gran controversia
Pareciera que es menor el riesgo de dormir boca arriba sin importar las posibilidades de que el bebé pueda ahogarse en caso de vomito o regurgitación, comparado con dormir boca abajo y presentar muerte súbita. ¿Entonces?

  • Los fabricantes de accesorios para bebés han comprendido que de esta controversia pueden obtener algún beneficio. Por ello puedes encontrar almohadas que ayudan a mantener al bebé en la posición de lado
  • Otros pediatras sugieren el uso de chupón para evitar el SMSL, lo cual finalmente es decisión tuya
  • Si tu bebé tiene reflujo gastroesofágico es recomendable que duerma siempre boca arriba con una almohada que lo mantenga levantado para evitar el riesgo de atragantamiento. Si tienes dudas pregunta siempre a tu médico para orientarte

Recuerda siempre estar al pendiente de tu bebé y vigilar su respiración mientras duerme. Si tienes dudas pregunta a tu pediatra, el será siempre el más indicado para decirte qué hacer de acuerdo al historial médico de tu hijo.

Los bebés prematuros son aquellos que nacen antes de que se haya completado la semana 37 de gestación. Al no estar aún totalmente preparados para la vida fuera del útero, necesitan cuidados especiales para prevenir posibles complicaciones. Te explicamos cuáles.

 

El embarazo suele durar unas 40 semanas (nueve meses aproximadamente), que es el tiempo necesario para que el organismo del bebé termine de desarrollarse y se prepare para la vida fuera del útero materno. Sin embargo, debido a diversas razones, a veces el parto se adelanta, ya sea de manera natural o inducida. En estos casos, si el bebé nace antes de la semana 37 de gestación (antes del octavo mes de embarazo), hablamos de un bebé prematuro. Estos recién nacidos pueden sufrir hipotermia, problemas respiratorios, infecciones o necesitar ayuda para alimentarse. Aunque generalmente no hay preocuparse ya que los avances médicos permiten cuidar de manera eficaz de estos bebés para que terminen de desarrollarse correctamente en el hospital.
La OMS establece tres categorías de bebés prematuros según su edad gestacional:

  • Prematuros extremos:menos de 28 semanas.
  • Muy prematuros:de 28 a 32 semanas.
  • Prematuros moderados o tardíos:de 32 a 37 semanas.

El parto inducido y el parto por cesárea no deben planificarse antes de que se hayan cumplido 39 semanas de gestación, salvo que esté indicado por razones médicas.

La mayor parte de los partos prematuros ocurren de manera natural, pero existen causas frecuentes que pueden provocarlo:

  • Embarazos Múltiples
  • Infecciones o enfermedades crónicas por parte de la madre, como diabetes o hipertensión.
  • Influencia genética: otros casos de partos prematuros en la familia o bien un parto prematuro anterior.
  • Alteraciones en el feto de tipo cardíacas o cromosomáticas.
  • Estado de la madre: estrés, depresión o carencias alimentarias.
  • Malos hábitos de vida como el alcohol o el tabaquismo.

Si la madre es menor de 17 años o mayor de 35, la frecuencia con la que se producen los partos prematuros es mayor.

Que riesgos existen?

Cuanto más prematuro es un bebé, menos preparado está su organismo para enfrentarse al mundo exterior, por eso necesitan ayuda para realizar algunas funciones vitales:

  • Conservar el calor: los bebés prematuros tienden a perder más fácilmente el calor corporal, lo que podría provocarles una hipotermia. Por eso necesitan más energía y cuidados que les permitan conservar el calor y desarrollarse.
  • Respirar: aunque muchos bebés empiezan a respirar por sí solos desde el momento en que nacen, hay otros que necesitan reanimación porque sus pulmones no han terminado de desarrollarse.
  • Alimentarse: hay bebés prematuros que necesitan ayuda a la hora de tomar leche materna ya que no han desarrollado aún el reflejo de succión y deglución (tragar alimento).

Así mismo, podrían presentar algunas complicaciones como:

  • Infecciones, puesto que sus sistema inmunitario no está totalmente desarrollado.
  • Hemorragias cerebrales: los bebés prematuros pueden sufrirlas durante el parto y en los días inmediatamente posteriores a éste. También podrían sufrir lesiones cerebrales debido a la falta de oxígeno, lo que podría generarles un retraso en el desarrollo y problemas de aprendizaje.
  • Problemas de visión: los ojos de los bebés prematuros no están aún preparados para el mundo exterior, por lo que pueden verse dañados por un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos de la retina.

Cuidados en el hospital

Las complicaciones dependerán del grado de prematuridad del bebé. Los médicos decidirán en cualquier caso qué medidas son las oportunas para cuidar al bebé hasta que éste alcance su completo desarrollo.

>Lo habitual es utilizar una incubadora, un espacio estéril y cálido en el que el niño está protegido y rodeado de los cuidados médicos. Ésta está acolchada para facilitar el descanso del bebé, tiene calefacción por convección, un filtro de aire exterior, ventanas para manipular al bebé y sistemas de monitorización. El tiempo de estancia en la incubadora dependerá del estado del bebé.
>Si necesita ayuda para respirar, como hemos comentado anteriormente, se le aplicará al bebé la intubación para ayudarle a realizar esta función. Si no puede alimentarse por sí solo, entonces se recurre a la sonda gástrica, una fina cánula que permite su alimentación con leche materna.
>Ecografía transfontanelar: Con este examen se controla el desarrollo cerebral y se detecta un problema eventual, como una hemorragia intracraneana.

La presencia de los padres durante los cuidados del bebé prematuro es esencial. Su cariño, su voz, el contacto corporal del bebé con sus padres… Todo ello contribuye enormemente a mejorar su estado y prepararle para la vida fuera del hospital.

El embarazo dura en promedio 40 semanas o 280 días, contando a partir del primer día del último ciclo menstrual.

Cuando el bebé nace antes de las 37 semanas de gestación se le considera prematuro, y por lo general esto ocurre debido a una ruptura de membranas o a un trabajo de parto prematuro; si el embarazo dura más de 42 semanas, se denomina parto postérmino.

Cualquiera que sea el caso, el camino hacia el nacimiento es difícil: el bebé debe abandonar el útero y atravesar la vagina para llegar al exterior, o bien, la madre debe ser operada para que el bebé nazca por  cesárea.

Dentro de las señales indicativas de que el momento del nacimiento ha llegado se encuentran:

  • La presencia de contracciones uterinas regulares
  • Ruptura de las membranas o fuente
  • Salida del tapón mucoso, el cual puede ir acompañado de sangrado.

Algunas señales que se consideran de emergencia y deben notificarse inmediatamente al médico son:

  • Disminución notable de los movimientos del bebé
  • Incremento importante de los movimientos del bebé
  • Edema o hinchazón, particularmente en los miembros pélvicos
  • Dolor de cabeza
  • Visión borrosa o mareo

Algunas semanas antes del inicio del parto la forma del abdomen suele cambiar. El fondo uterino desciende, lo que se describe como que “el niño ha bajado” y se debe al descenso de su cabeza hasta la pelvis y a cierta disminución del volumen del líquido amniótico.

Desde días antes del trabajo de parto verdadero se presentan contracciones uterinas irregulares y breves, con sensaciones incómodas en la zona inferior del abdomen y las ingles. Esto se conoce como falso trabajo de parto.

Parto eutócico o vaginal

Las condiciones para que exista un parto vía vaginal son las siguientes:

  • Que el bebé se encuentre en posición cefálica o “de cabeza”
  • Que el niño no sea muy grande en proporción con la pelvis materna
  • Que no se presente sufrimiento fetal

Tradicionalmente, el parto se divide en tres periodos:

  1. Dilatación
  2. Expulsión
  3. Alumbramiento

Durante la dilatación se presentan las contracciones uterinas cuya función es abrir completamente el cuello uterino. El parto comienza con contracciones irregulares, que pueden presentarse cada 20 o 30 minutos. A medida que avance el parto, aumentará la frecuencia e intensidad de éstas. Para considerar un trabajo de parto efectivo debe haber tres contracciones cada 10 minutos con duración de aproximadamente uno, y de buena intensidad. En ese momento, la dilatación del cuello avanzará alrededor de un centímetro cada hora en la mujer primeriza.

Cuando se alcanzan los cuatro centímetros de dilatación es el momento indicado para aplicar el bloqueo eperidural, el cual tiene dos ventajas: el dolor disminuye y hay cierto grado de relajación, lo que favorece a que la dilatación sea más rápida. Si las membranas no se rompen espontáneamente, se procede a romperlas en esta fase del trabajo de parto.

Durante todo este proceso es importante vigilar los latidos del bebé, pues la frecuencia cardiaca fetal nunca deberá disminuir de 120 latidos ni pasar de 160 por minuto. Sobrepasando estos límites, se considera que hay sufrimiento fetal.

Para que la cabeza del bebé pueda pasar a través del cuello, el canal debe dilatarse hasta alcanzar un diámetro de 10 centímetros. Cuando se consigue la dilatación necesaria para el paso de la cabeza, se dice que el cuello está completamente dilatado. Una mujer que espera a su primer hijo, tendrá un trabajo de parto efectivo si dura entre 13 y 14 horas, y para una que ya ha tenido otros trabajos de parto éste puede tardar de 6 a 8 horas, aunque existen grandes variaciones en la duración.

En el período de expulsión, el bebé progresa a lo largo del canal del parto y termina cuando se ha completado su salida al exterior. Se inicia cuando ha completado la dilatación y la madre siente espontáneamente la necesidad de pujar. Este periodo tarda entre 15 minutos y una hora. Con ayuda del médico, la madre realiza un esfuerzo de pujo acompañando a la contracción uterina, a fin de expulsar al bebé. En este momento se realiza la episiotomía a fin de evitar desgarres en la vulva.

Primero aparecerá la cabeza (frente, cara y mentón), se rotará al bebé para el parto de los hombros (uno primero y el segundo después) y finalmente saldrá el cuerpo. Aquí es cuando el bebé empieza a respirar y llorar, y se corta el cordón umbilical. Terminada la fase anterior, inicia el alumbramiento, en el cual se observa la salida de la placenta y sus membranas. En cuanto nace el niño, el útero se retrae para adaptarse a su nuevo contenido. La placenta permanece por unos minutos todavía adherida al útero que se contrae rítmicamente hasta desprenderla por completo. Las membranas siguen el mismo proceso.

Finalmente, las contracciones uterinas favorecen la expulsión de la placenta con las membranas que hayan quedado. Esto requiere muchas veces de la ayuda manual del médico. En este momento se repara la episiotomía y se verifica que el útero se encuentre bien contraído a nivel del ombligo y que no haya sangrado. De ser así, la madre puede pasar al área de recuperación.

Cesárea

La operación de cesárea tiene como objetivo la extracción del bebé a través de una incisión del abdomen y del útero.

Las indicaciones para realizar una cesárea son:

  • Cesárea previa
  • Embarazo Múltiple
  • Falta de progresión del trabajo de parto
  • Placenta previa
  • Mala presentación o posición fetal (pélvica, transverso, de cara)
  • Cordón umbilical en el cuello del bebé
  • Desproporción céfalo-pélvica: el bebé es muy grande en relación con la pelvis de la madre.
  • Sufrimiento fetal
  • Retardo en el crecimiento intrauterino
  • Antecedentes de pérdida en embarazos previos
  • Desprendimiento de placenta normo inserta
  • Infecciones vaginales, herpes, papiloma.

La cesárea inicia con el ingreso al hospital, donde se aplican soluciones y enemas. Al pasar a quirófano, se aplica bloqueo peridural. No se usa anestesia general, salvo en casos de emergencia. Se procede a un lavado quirúrgico y posteriormente se inicia la cirugía. Se extrae al bebé y se corta el cordón. Se dirige el alumbramiento y se “limpia” el útero, verificando que no haya sangrado y que se encuentre bien contraído. Posteriormente se sutura hasta la piel. Terminado el procedimiento, la madre pasa al área de recuperación.

Tanto en el parto vaginal como en la cesárea, se debe vigilar el estado de salud de la madre en el posparto inmediato:

  • Temperatura
  • Presión arterial
  • Sangrado transvaginal
  • Contracción uterina (útero duro)
  • Dolor
  • Descenso de la leche

Así concluye el período de espera desde el momento en que ocurrió la fecundación, hasta el nacimiento de un bebé y de una mamá.

 

Hay medidas de seguridad que nunca debes olvidar para que tu bebé no corra ningún peligro. Lee con atención cuáles son las más importantes de acuerdo a la etapa en la que se encuentra.

De 0 a 3 meses

  • La cuna es el lugar donde el recién nacido pasa la mayor parte del tiempo por lo que debe ser absolutamente segura. Evita el uso de cobertores, sábanas y almohadas. Es preferible que uses cobija de una sola pieza y que el colchón sea firme para evitar que se enrede entre tanta ropa de cama y sufra de asfixia
  • No dejes ninguna cadena ni gargantilla alrededor de su cuello, se mueven tanto que en cualquier momento puede ahorcarse con ella
  • Pon siempre el moisés en el suelo, no en una superficie alta porque con el movimiento de tu bebé, ésta puede caer. Verifica con frecuencia la firmeza y la seguridad de sus agarraderas
  • Para evitar que se sobrecaliente, no le pongas ropa que guarde mucho calor ni lo cubras en exceso cuando duerma o lo lleves en automóvil
  • La leche de un biberón calentado en el horno de microondas puede estar excesivamente caliente sin que te des cuenta. Vierte unas gotas de leche en el dorso de tu mano para revisar la temperatura antes de que se lo des

De 3 a 6 meses

  • El baño empieza a ser un momento placentero para tu bebé, pero es importante que controles siempre la temperatura del agua con un termómetro (son más confiables que la mano o el codo). Idealmente debe estar de 37 ºC a 38 ºC
  • Son muy comunes las caídas de niños mientras se les cambia el pañal o la ropa. La única manera de evitarlo es dejar siempre una mano sobre tu bebé cuando lo tienes acostado. Si tienes que dejarlo aunque sea por un periodo corto de tiempo, mejor ponlo en el piso sobre una toalla
  • Transportarse en automóvil puede tener sus peligros al no tomar las precauciones adecuadas. Nunca debes ponerlo en tus piernas, no hay forma más segura para él que ir en su autoasiento. Jamás lo dejes solo dentro de tu carro porque puede sufrir de insolación; lleva siempre contigo un biberón con agua
  • Si ya comenzó a llevarse cosas a la boca no dejes nada que pueda ser peligroso cerca de él. Ten mucho cuidado con los ojos de los muñecos de peluche

De 6 a 9 meses

  • Predominan los riesgos de asfixia por objetos extraños en su garganta. Mientras siga llevándose todo a la boca, evita que cualquier cosa con la que pueda atragantarse esté cerca de él
  • Jamás lo dejes solo en una tina, ni por un momento, puede ahogarse en el baño aun con poco agua
  • Es el momento ideal para colocar protectores en las esquinas de los muebles, fijar bien los estantes, poner rejillas en las escaleras, protectores en los contactos de electricidad, tapetes antideslizantes, etc.

De 9 meses a 1 año

  • A esta edad tu bebé ya se desplaza con rapidez por lo que prácticamente será necesario que estés atrás de él todo el tiempo. Debes hacer una revisión de toda la casa para identificar las medidas de protección que se deben tomar para su seguridad. Nunca dejes productos para limpieza ni medicamentos a su alcance, ponlos bajo llave o en lugares donde no pueda alcanzarlos
  • Le llamará mucho la atención la electricidad, los cables, las pequeñas ranuras de las tomas de corriente, todo esto serán lugares perfectos para meter los dedos. Para que esto no suceda cúbrelas con tapas especiales y nunca dejes tiradas las extensiones eléctricas
  • Revisa constantemente el estado de sus juguetes y no dejes que utilice aquellos que están indicados para niños mayores cuando no esté bajo tu supervisión.
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