Pregunta: Mi hijo acaba de cumplir 3 meses. Ha estado consumiendo 8 onzas de fórmula aproximadamente cada una hora y media y ha duplicado su peso en ocho semanas. Debido a que comía tanta cantidad con tanta frecuencia, el médico sugirió agregar 2 o 3 cucharadas de té de cereal de arroz a la fórmula en cada toma. Ahora su apetito ha aumentado y toma 10 onzas cada unas pocas horas y aún le estoy dando cereal con la fórmula. ¿Debo esperar a que sea más grande para darle de comer cereal con una cuchara?

Creo que no se queda satisfecho después de las tomas.

Respuesta: Cuando los bebés nacen, tienen una tendencia natural a sacarse las cosas sólidas de la boca con la lengua. Antes de que este reflejo empiece a desaparecer, en lugar de llevar los alimentos a la garganta para tragarlos, tirarán todo lo que se les introduzca en la boca con una cuchara y ello será un ejercicio de frustración. A medida que este reflejo comience a desaparecer gradualmente, los bebés pueden consumir alimentos sólidos con cuchara. La mayoría de los niños pequeños (no todos) solo necesitan fórmula o leche materna durante los primeros cuatro a seis meses. Es probable que parezca que tu bebé pide más. Sin embargo, la necesidad de succionar se malinterpreta como una necesidad de comida que puede llevar a alimentar en exceso al bebé. ¿Te has asegurado de que tu bebé se quede conforme con el chupete en lugar de la mamadera? Si el chupete no funciona, intenta darle cereal de arroz con una cuchara. El proceso de alimentar a un bebé con una cuchara tarda más que succionar una mamadera y es probable que tu bebé se sienta satisfecho con menos comida en total. No te preocupes si es un poco gordito a esta edad. Un bebé gordo no necesariamente será gordo de adulto. Los niños de esta edad tienen pliegues en las muñecas y los brazos, lo que hace que luzcan como salchichas. También recuerda esto cuando tenga 3 años y rechace todo lo que le des de comer.

Los momentos en que le das a tu bebé el biberón son excelentes para sentirse cerca y conocerse uno al otro. De esta manera, el papá del bebé y otros miembros de la familia pueden ocuparse de la alimentación.

Elegir la leche de fórmula correcta

Las leches de fórmula infantiles están hechas para satisfacer las necesidades nutricionales de tu bebé de manera muy similar a la leche materna, que es el modelo sobre el cual se basan. La mayoría de las leches de fórmula están hechas a base de leche vacuna modificada, y todas las marcas estándar son muy parecidas entre sí. A menos que tu médico te indique otra cosa, elige una que esté fortificada con hierro.

Las leches de fórmula vienen en tres presentaciones:

  • lista para usar (la más cara)
  • concentrada líquida (menos cara)
  • en polvo (la más económica)

Lee atentamente las instrucciones de preparación.

Agua y leche de fórmula

En algunos países es prefirible usar agua embotellada para preparar la leche de fórmula de tu bebé, sobre todo donde hay problemas con suministro de agua potable. Consulta con tu médico y con el organismo que administra el suministro de agua de tu localidad si tienes alguna inquietud. A partir de los seis meses de edad, los bebés también necesitan flúor. El agua embotellada quizás no contenga este elemento, y el agua corriente de tu localidad tal vez tampoco, o no tenga las cantidades adecuadas.

¿Cuánto es suficiente?

Al principio, el estómago de los recién nacidos tiene capacidad para una pequeña cantidad.  De 30 a 60 ml (1 a 2 onzas) por toma suelen ser suficientes durante las primeras semanas, pero para cuando tu bebé tenga dos meses de edad, por ejemplo, necesitará entre 700 y 950 ml (24 y 32 onzas) por día, repartidos en unas seis o siete tomas.

Esta es una idea aproximada de cuánta leche de fórmula necesita tu bebé, y con cuánta frecuencia debe alimentarse:

Edad: Cantidad por toma: Frecuencia de toma:
Recién nacido 60 a 90 ml (2 a 3 oz) Cada 3 a 4 horas
Un mes 120 ml (4 oz) Cada 4 horas
Dos meses 120 ml (4 oz) 6 o 7 tomas en 24 horas
Cuatro meses 120 a 180 ml (4 a 6 oz) 6 tomas en 24 horas
Seis meses 180 a 240 ml (6 a 8 oz) 5 tomas en 24 horas
Un año 240 ml (8 oz) 2 o 3 tomas en 24 horas complementadas con alimento de bebé

 

Sigue el ritmo de tu bebé

Recuerda, cada bebé es único, y su ingesta variará entre toma y toma, y de día en día. Nunca lo fuerces a tomar más leche de fórmula de la que pide ni lo dejes con hambre. Si el bebé regurgita a menudo, tal vez sea mejor darle tomas más frecuentes y menor cantidad por toma.

Cosas que debes saber:

  • Lavado de manos
    Siempre lávate las manos cuidadosamente antes de preparar la leche de fórmula.
  • Limpiar los utensilios de alimentación
    Si lavas y enjuagas cuidadosamente los biberones y tetillas con agua limpia caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos. Asegúrate de limpiar bien cualquier resto de leche de fórmula, que muy fácilmente puede afectar el estómago de tu bebé.
  • Desechar la leche de fórmula preparada
    La leche de fórmula preparada puede almacenarse en el refrigerador durante 48 horas si el bebé no tocó la tetilla. Si lo hizo, desecha lo que quede en el biberón después de cada toma.
  • Calentar la leche de fórmula
    Nunca calientes la leche de fórmula en el microondas. Los microondas calientan la leche de fórmula de manera dispareja, y las partes muy calientes quemarán a tu bebé. Sostén el biberón bajo el agua caliente durante unos minutos hasta que esté a temperatura ambiente.
  • Cambiar de leche de fórmula
    A veces cambiar de fórmula puede ayudar a solucionar pequeños problemas digestivos. Cambiar a una leche de fórmula de soja puede ayudar con las alergias, pero consulta con tu médico acerca de cualquier cambio.
  • Diferencias en la digestión
    La leche de fórmula avanza más lentamente a través del tracto digestivo, así que prepárate para que el tiempo entre tomas sea más largo (entre tres y cuatro horas), y para que las heces sean un poquito más grandes y secas que las de los bebés amamantados.

Cosas a tener en cuenta

  • Sostén a tu bebé mientras lo alimentas
    Recostarlo sobre almohadas con un biberón representa un riesgo de asfixia.
  • Controla los pañales
    Si tu bebé aparentemente moja menos pañales de lo habitual, llama a tu médico de inmediato. Puede estar deshidratado o desnutrido.
  • Asegúrate de que el orificio de la tetilla tenga el tamaño adecuado
    Si es demasiado grande, tu bebé se atragantará y parecerá asustarse por la rapidez con la que fluye la leche. Si tiene dificultades para succionar, quizás el orificio sea demasiado pequeño o la tetilla demasiado rígida para él.
  • Siempre consulta a tu pediatra
    Tu pediatra es el único que puede formularte la leche adecuada para tu bebé, ya sea por su edad de crecimiento, tipo de digestión o componentes que mejor le convengan a su desarrollo.

En lugar de sacrificar tiempo preciado entre tú y tu bebé, ¿por qué no lo incluyen en tu rutina de ejercicios? Comienza con estos ejercicios sencillos con tu bebé.

Sal de paseo. Ya sea que salgas a correr o a caminar, llevar a tu bebé contigo mientras recorres millas es una excelente forma de perder peso. Solo espera a que tu bebé tenga seis meses de edad, de manera que pueda sentarse en el cochecito de paseo. Haz que tu bebé participe al hablarle o al indicarle que observe el paisaje cuando pasean.

Toma una clase. Ya sea de yoga o de aeróbicos, muchos gimnasios ofrecen clases para la mamá y el bebé. Te beneficiarás al tener un instructor que te guíe y te indique cuáles son los mejores ejercicios posparto. Además, tu bebé podrá ver a otras mamás y otros bebés.

Si necesitas un descanso, pídele al papá que lo cuide durante su rutina de ejercicios.

Mamá y yo hacemos ejercicio Incorporar al bebé en los ejercicios de tonificación puede ser divertido para ambos. Comienza con tres movimientos:

1. Ejercicios de estiramiento. Acuéstate boca abajo, mantén tus caderas en el piso, y eleva tu pecho hacia el cielo. Coloca a tu bebé en el piso, frente a ti, y llénalo de besos cuando bajas.

2. Sentadillas. Sostén a tu bebé a medida que te colocas en cuclillas y te sientas en un banco del parque o un almohadón. Trabaja con el abdomen (como si alguien estuviera por golpearte en el estómago) a medida que te apoyas en los talones y retrocedes.

3. Trabajo de hombros. Párate erguidamente haciendo fuerza con el torso y sostén a tu bebé con seguridad. Elévalo en el aire, y al bajarlo llénalo de besos.

Los días en que no tienes ganas de hacer ejercicios, recuerda que el bebé también necesita estimulación y aire libre. Saber que estás haciendo algo saludable, a la vez que pierdes peso, te ayudará a salir.

¿Por qué es que a los niños les gusta tanto pintar con los dedos? ¡Tener permiso para hacer lío es gran parte de la diversión!

Preparación. Escoge una sala de la casa en la que permitas que el niño utilice pinturas. Coloca periódico en todo el piso y la mesa. Súbele las mangas y colócale un delantal, bata de trabajo o camisa vieja de un tamaño más grande para protegerle la ropa.

Jueguen con texturas y colores. Pintar con los dedos es una forma divertida en la que tu niño puede experimentar con texturas y colores. Por ejemplo, agrega más agua para mostrarle que la pintura se vuelve más resbaladiza, o mezcla los colores primarios para que vea cómo cambian.

Comparte la situación con tu niño. Háblale sobre qué siente al tener los dedos llenos de pintura. Invítalo a que utilice palabras descriptivas o metáforas.

Toma una huella. Puedes tomar una huella de la pintura del dedo de tu niño al colocar otro trozo de papel sobre la superficie de la pintura y presionar con suavidad. ¡Colócala en la nevera para que todos la admiren!

Pintar con los dedos es una de las mejores formas que los niños tienen para expresarse de forma creativa. Además de pasar tiempo de calidad con los padres, también fortalecen los músculos de las manos y de los dedos y aprenden a mezclar colores.

Lo que necesitarás
– Periódicos
– Un delantal o camiseta vieja
– Papel resistente al agua, incluyendo papel para pintar brillante
– Pinturas de colores primarios, compradas en la tienda o hechas en casa (a continuación encontrarás la receta)

Alternativas

Si tu hijo se niega a “ensuciarse” las manos con las pinturas, puedes sustituirlas con otros materiales, como por ejemplo jabón líquido, crema de afeitar con una gota de colorante o incluso ¡pudín de chocolate!

Hacer tu propia pintura
Receta 1:
– 1 a 3 cucharaditas de almidón líquido
– 1 cucharadita de témpera

Esparce el almidón líquido (en lugar del agua) en una superficie que pueda ser pintada con los dedos. Agrega témpera.
Receta 2:
– 4 tazas de agua fría
– 1 taza de almidón de maíz
– 1 cucharadita de témpera o colorante para alimentos

Mezcla el agua con el almidón de maíz. Cocina a temperatura media hasta que la mezcla esté espesa, y revuelve constantemente. Retira del fuego y agrega pintura o colorante para alimentos, o divide la mezcla en tres partes y agrega tres colores diferentes.

La adquisición del lenguaje es un largo mecanismo físico, neurológico y también afectivo. El bebé pasa del llanto al balbuceo y más tarde a las palabras y las frases. ¿Sabes como aprende un niño a hablar?

Desde sus primeros días, el bebé no necesita las palabras para comunicar. El llanto es diferente en función de las necesidades de tu bebe  y aprendes a conocer su significado a lo largo de los meses. Hambre, sueño, malestar… Los lloros tienen múltiples significados. Aunque al principio no entiendes siempre las razones de sus lloros, al cabo de algunas semanas habrás aprendido qué necesita y cómo calmar a tu bebé. Sus lloros son su única forma de decir lo que les ocurre. Es importante recordar que lo que impulsa a un niño a comunicarse es su enorme necesidad afectiva.

Para favorecer el aprendizaje del lenguaje es importante que interactuemos con él, jugar juntos, pasar tiempo a su lado, contarle cosas aunque no las entienda, señalarle objetos y nombrarlos o contarle cuentos, algo muy conveniente que podemos comenzar a hacer desde que es un bebé.

El control de las manos de tu hijo cada vez es mejor, y puede realizar tareas más delicadas últimamente. Sus ojos y sus manos están aprendiendo a trabajar en conjunto, lo cual le permitirá crear todo tipo de cosas maravillosas. En este momento, cuando una mano está ocupada, la otra se estará moviendo. Esta especie de efecto de espejo desaparecerá a medida que el sistema nervioso de tu bebé madure.

Habilidades motoras y disposición del bebé

Tu bebé probablemente está utilizando ambas manos de igual forma, pero esta “habilidad” se destacará pronto. Observa cómo utiliza una mano más que la otra cuando pinta o cuando come. Probablemente esta sea la mano más dominante. (Un pie también será más dominante que el otro, así que observa cuál utiliza para patear la pelota.)

Desarrollo asistido

A continuación te mostramos algunas formas que fomentarán el desarrollo de habilidades motoras de tu hijo:

Pídele que se vista. Comienza con los cierres de las prendas, y permite que él te ayude. Permita que practique el uso de los botones, también. Incluso si es un gran desafío, definitivamente verás un progreso.
Coloca en la mesa un juego completo de cubiertos para tu hijo. Ya es hora de que haya aprendido a usar la cuchara y, probablemente, el tenedor también. El cuchillo es un gran problema, pero si le permites que pruebe utilizar un cuchillo para niños en alimentos blandos, comenzará a desarrollar la idea.
Jugar con agua permite a tu hijo que practique sus habilidades para verter agua, en la bañera o en el fregadero. Una vez que comienza a transferir líquidos de una taza o vaso a otro, puedes permitirle que lo intente en la mesa (utiliza recipientes pequeños).
Permite la creatividad abierta. La mejora en la destreza de tu hijo para dibujar o colorear con crayones o marcadores parece ser más aparente (bajo tu supervisión, por supuesto). Permite que trabaje y recoja un crayón con la mano con la punta hacia abajo. Utilizará el puño primero, y luego los dedos. (Cuando haya cumplido 5 años, ya habrá desarrollado la habilidad de “trípode”.) Los garabatos aleatorios de tu hijo probablemente están comenzando a ser circulares. Pronto, una persona emergerá de esas formas redondas. Parecerá un renacuajo al principio, pero ¡eso no lo hace menos importante! Muéstrale a tu bebé mayor formas y líneas que pueda copiar. Probablemente solo pueda hacer líneas horizontales y verticales, pero es un proceso fascinante que recién comienza: aprender a dibujar las ideas en papel.

Es posible que no notes cada pequeño cambio, pero el cuerpo y la mente de tu bebé están en constante crecimiento y desarrollo. De esta manera puedes ayudar a tu bebé a lograr pasos importantes en su desarrollo motriz (movimientos en los que intervienen grupos de músculos grandes).

Alcanzar Este movimiento es uno de los pasos del desarrollo motriz más tempranos. Tu pequeño probablemente comenzará a trabajar en esto entre los 4 y los 7 meses de edad.

Cómo puedes ayudarlo. Haz burbujas de jabón en dirección a tu bebé y aliéntalo a que las alcance. Coloca su juguete favorito levemente fuera de su alcance.

Sentarse. Muchos bebés son capaces de sentarse con ayuda alrededor de los 6 meses de edad, y pronto lograrán sentarse sin apoyo.

Cómo puedes ayudarlo. Una vez que pueda sentarse por algunos momentos sin caerse, introduce juegos sencillos como aplaudir o arrojar una pelota. Haz sesiones cortas: solo algunos minutos por vez, y siempre quédate cerca del bebé. Un almohadón con forma de “C” (como un almohadón para amamantar) pude ofrecerle un apoyo ligero.

Gatear. Gatear normalmente ocurre entre los siete y los 10 meses de edad.

Cómo puedes ayudarlo. Cuando tu bebé comience a impulsarse hacia adelante, asegúrate de que el espacio que explore sea seguro y que siembre lo haga bajo supervisión. También puedes intentar colocando una manta delgada enrollada debajo de tu bebé y mostrándole cómo mecerse hacia adelante y hacia atrás con sus manos y rodillas. Mecerse es el inicio del gateo; antes de que lo imagines, ¡estarás persiguiéndolo por toda la casa!

De pie. Cerca de los 11 meses tu bebé puede ponerse de pie. Gradualmente, la fuerza de sus músculos, su equilibrio y coordinación mejorarán hasta que pueda estar de pie sin ayuda.

Cómo puedes ayudarlo. Asegúrate de que tu bebé pase mucho tiempo jugando en el suelo todos los días. Limita el tiempo que pasa en cochecitos y hamacas.

En estos meses iniciales tu bebé desarrolla habilidades y movimientos cruciales que necesita para dominar las complejas tareas de caminar, saltar y trepar. Alienta a tu bebé desafiándolo a que haga un poco más cada día. ¡Estará caminando y corriendo antes de que te des cuenta!

Si bien tu familia y amigos tienen muchos consejos bien intencionados, es posible que sus consejos te desvíen. Los siguientes son tres consejos anticuados o mitos sobre crianza que puedes ignorar.

  1. Malcrías a tu hijo cuando lo tomas demasiado en brazos. Los recién nacidos generalmente lloran cuando tienen una necesidad. Ya sea para que le cambien el pañal, lo alimenten, o solo que lo abracen, calmar a tu bebé lo ayuda a sentirse seguro y querido. Los bebés simplemente no se pueden malcriar. De hecho, cuanto más constante seas para cubrir sus necesidades antes de que tenga 6 meses, menos difícil será tu bebé más adelante en la vida.
  2. Mantén la casa en silencio mientras tu bebé duerme. Resulta que los bebés en realidad están acostumbrados a escuchar sonidos de fondo desde el tiempo que pasaron en el vientre. Adelante, si quieres pasa la aspiradora durante su siesta. El zumbido de la máquina puede ayudar a tranquilizar a tu bebé y dormirlo, y tú puedes limpiar un poco mientras él descansa.
  3. Organiza un programa estricto de alimentación para tu hijo. Antes se enseñaba que los bebés tenían que comer cada cuatro horas luego de salir del hospital. La creencia era que alimentar según la demanda (cuando el bebé tuviera hambre) malcriaría al bebé e incluso aumentaría el riesgo de una infección intestinal. Ahora, sin embargo, muchos doctores sugieren seguir la demanda del bebé al cubrir sus necesidades relativas al hambre.

Los consejos sobre el cuidado del bebé sin duda han evolucionado con los años, pero una cosa sobre la crianza sigue igual: toda madre quiere que su bebé esté feliz y sano. Y recuerda: ¡tú conoces más que nadie a tu bebé!

En la actualidad, aproximadamente uno de cada diez bebés nacen prematuros y la comprensión científica y médica es mayor cada día.

¿Cuándo se considera que un bebé es prematuro?

Un embarazo de término dura aproximadamente 40 semanas desde el primer día del último periodo menstrual de una mujer, pero un parto dentro de las semanas 38 a la 42 todavía se considera de término.

Cuando un bebé nace a las 37 semanas o antes, se considera que es prematuro y el nacimiento es antes de término.

¿Cómo se calcula la edad del bebé prematuro?

La edad gestacional de un bebé prematuro es el número de semanas completas en el útero al momento de nacer, según las fechas del periodo menstrual de la mamá y las características madurativas del niño al nacer. La edad cronológica es el tiempo real a partir de su nacimiento. La edad corregida es la edad cronológica corregida según la prematuridad. La edad corregida se utiliza comúnmente al hablar del desarrollo del bebé, pero la edad cronológica es la mejor para calcular el momento de las visitas médicas y las vacunas.

¿Cuáles son las causas del nacimiento prematuro?

Los factores de riesgo representan aproximadamente solo la mitad de los casos de partos prematuros. Estos incluyen infecciones, tales como infecciones urinarias, enfermedadesrespiratorias e infecciones vaginales. Es por eso que las pruebas, a través de cultivos, pueden ser importantes. El tratamiento, ya sea antes o durante el parto puede prevenir la transmisión de la infección al bebé. La enfermedad de las encías y las enfermedades virales no detectadas también están vinculadas con el aumento de la tasa de nacimientos prematuros.

Nacimientos múltiples

El embarazo de gemelos, trillizos o más hijos rara vez llega a término. Los mellizos tienen una probabilidad del 25% al 50% de nacer antes de término, y a partir de allí las probabilidades aumentan a medida que aumenta el número de bebés que hay en el útero .

Irregularidades congénitas

El ultrasonido puede ayudar a identificar a los niños con irregularidades en el desarrollo que pueden ocasionar un parto prematuro. Si el feto necesita una intervención antes de la fecha de parto prevista, se puede planificar un parto prematuro.

Condiciones de la madre

Las mamás con anomalías en el útero o en el cuello del útero; enfermedades crónicas como una enfermedad renal, preeclampsia/eclampsia (una enfermedad relacionada con la hipertensión en el embarazo) o diabetes; o daño en la placenta por lo general requieren un parto prematuro. El parto puede ser por cesárea o inducido para garantizar el bienestar de la madre o el bebé.

Existen otros factores que se han relacionado con un incremento en la tasa de partos prematuros.

  • Mujeres que han tenido un parto prematuro anteriormente.
  • Mujeres que se quedan embarazadas a tan solo seis semanas o menos de un nacimiento anterior.
  • Mujeres que tienen bajo peso al momento de la concepción o que aumentan menos de 20 libras (9 kilos) durante el embarazo.
  • Madres muy jóvenes o mujeres mayores de 40 años.
  • Mujeres que trabajan de pie hasta las últimas instancias del embarazo o realizan trabajos pesados, o que están sujetas a una gran cantidad de estrés físico o emocional.

Mitos sobre el parto prematuro

En la gran mayoría de los casos, no hay nada que se pudiera haber hecho para evitar un parto prematuro. Aun así, los mitos más comunes y que poco tienen que ver con un parto prematuro incluyen:

  • tener relaciones durante el tercer trimestre
  • preocuparse
  • tener pensamientos negativos
  • pelear con la pareja
  • viajar en avión
  • alimentarse mal
  • nadar

El parto

Alrededor del 20 por ciento de los bebés prematuros nace de forma programada (tiene un parto planificado) debido a la condición del niño o de la madre y para evitar el estrés del parto; en algunos nacimientos se induce el trabajo de parto. Otro 30 por ciento tiene un parto prematuro después de la ruptura de membranas y aproximadamente la mitad de todos los nacimientos prematuros tienen lugar después del comienzo del trabajo de parto prematuro.

Se inicia el trabajo o se propone un parto por cesárea si el niño está en peligro.

Si la mamá presenta una condición de alto riesgo o un nacimiento muy prematuro es inminente, es posible que se la traslade a un centro de alto riesgo para el parto. Esto permitirá que se atiendan tanto sus necesidades como las de su bebé, que necesitará atención muy especializada.

Prevención de la prematuridad

La prevención de los nacimientos prematuros no es posible, pero una buena atención prenatal y una buena atención médica entre los embarazos pueden ayudar a reducir la incidencia.

Las mujeres con una condición de alto riesgo o con cualquier enfermedad crónica o aguda deben consultar a su médico tempranamente y con frecuencia. Una buena nutrición, un aumento de peso adecuado y no fumar o no consumir drogas también reducirán la tasa de partos prematuros, al igual que un mejor diagnóstico de infecciones leves.

El hecho de haber logrado nuevos objetivos de desarrollo, como pararse o caminar, hace que el patrón de sueño de tu bebé, el cual alguna vez fue predecible, cambie y sea menos confiable. Las siestas en las mañanas y en las tardes se han vuelto menos regulares, y el bebé probablemente se despierte con más frecuencia por la noche. Posiblemente pase más tiempo en su cuna moviéndose que durmiendo, y eso está bien. Eventualmente, una vez que la emoción por caminar se haya desvanecido, tu hijo regresará a un estado más organizado. Hasta ese momento, continúa dejándolo en la cuna a la hora de la siesta, pero no te preocupes si no duerme.

Sueño nocturno

La interrupción del sueño es aún más probable en la noche. Puedes ayudar a que tu bebé se duerma nuevamente al reaccionar con calma y con firmeza, y continuando con todos los rituales familiares. Permítele aproximadamente 10 minutos para que regrese a dormir. Luego, puedes ir y darle palmaditas suaves para garantizarle que estás allí, y después retirarte.

La hora de comer

Los patrones de comer pueden interrumpirse. Hay posibilidades de que tu hijo no coma casi nada durante una comida, y más que tú en la siguiente. Él mismo logrará el equilibrio siempre y cuando no hagas de eso un gran problema. Entre las comidas, ofrecele refrigerios con alto contenido energético, como pan con queso crema.

Puede ser difícil ver a un bebé molesto por la dentición y no saber cómo aliviarlo. Aquí hay algunas sugerencias para que tu bebé no sienta dolor:

1. Fruta fría
La banana fría es un refrigerio sumamente saludable para calmar el dolor de encías de tu bebé provocado por la dentición. Para evitar que se ahogue, coloca la fruta en un mordedor de malla y dáselo a tu bebé para que lo chupe. Si usas un mordedor de malla puedes probar con otros tipos de frutas como manzanas al vapor, frutillas, mangos o peras maduras.

2. Trapo frío
Sumerge un trapo limpio en agua, estrújalo hasta que esté húmedo y colócalo en el refrigerador. Cuando esté frío, dóblalo y dáselo a tu bebé para que lo chupe. Advertencia:
no dejes solo a tu hijo ya que puede haber riesgo de asfixia.

3. Cuchara de metal
El metal frío puede ser tranquilizador. Agarra una cuchara de té común del cajón de la cocina, colócala en el refrigerador y cuando esté fría, frota la parte posterior de la cuchara contra las encías de tu bebé.

4. Masaje en las encías del bebé Lava tus manos, siéntate con tu bebé y masajéale suavemente sus dientes con movimientos circulares.

5. Juguetes de dentición fríos sin gel
Coloca el juguete de dentición favorito de tu bebé en el refrigerador, deja que se enfríe y dáselo. Asegúrate de mantenerlo limpio. No importa si tiene la forma de su animal o fruta preferidos. Lo importante es que sea fácil de sujetar para tu bebé.

6. Baberos
La dentición provoca un exceso de baba. Ayuda a proteger las prendas de tu bebé con baberos y pañuelos para el cuello. Es mucho más fácil limpiar la barbilla del bebé con esto que buscar un pañuelo de papel o gasa. Limpia su rostro suavemente a menudo para evitar sarpullidos o irritación pero no lo hagas demasiado seguido para no irritar su piel.

7. Abrazos de mamá
Algunas veces, la mejor medicina puede ser pasar tiempo con mamá. Tómate un tiempo para sentarte con tu bebé, escoge una silla cómoda, coloca música relajante y mece a tu bebé suavemente. Esto les brindará un momento tranquilo de abrazos y comodidad y también de descanso.

8. Medicina
Consulta con el pediatra del bebé antes de usar ibuprofeno o acetaminofen.

Todos los bebés– desde las 3 semanas y hasta los 3 meses –tienen un periodo de enojo en algún momento del día. Sin embargo, algunos bebés lloran tres horas al día o más, tres o más días a la semana, durante tres o más semanas continuas. Estos niños (en general el 15 por ciento de los bebés) tienen cólicos.

Llanto por cólicos

Los niños que tienen un temperamento más sensible y un poco más intenso parecen más propensos a sufrir cólicos. Su emoción por la vida parece desbordarse al final de cada día. Sin embargo, no todos los niños desarrollan cólicos. Sabrás si tu hijo los padece para el momento en que tenga entre 4 y 6 semanas. El llanto causado por los cólicos es intenso, fuerte e inconsolable. Los bebés con cólicos a veces parecen estar sufriendo. El motivo es que cuando los niños lloran, tragan aire, por eso los bebés con cólicos con frecuencia tienen el estómago distendido y gases.

 

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