Esta es una enfermedad que presentan aproximadamente del 4 al 5% de las embarazadas.

Su detección se realiza por niveles elevados de glucosa en sangre o por un examen en sangre que deben realizarse de rutina todas las madres a las 24 semanas de embarazo, si hay factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad, esta detección se debe realizar en la primer consulta obstétrica. El examen del que hablamos se llama prueba de tolerancia oral a la glucosa (ptog).

La presencia de una diabetes en el embarazo hace que el feto crezca mas de lo esperado o se presenten otras enfermedades que complican aun mas el embarazo como la presencia de tener un hijo prematuro, así como predisponer a la madre a que presente hipertensión arterial ,o infecciones urinarias.

La que presenta la diabetes es la madre y no el bebé, aunque si éste crece más de lo esperado tendrá mayor chance de presentar una diabetes de adulto, por ello, evitar un crecimiento excesivo es uno de los objetivos del tratamiento.

Dada la importancia de la diabetes durante el embarazo, la consulta con el ginecólogo para el control de la gestación, el endocrinólogo para mantener los niveles de azúcar en sangre normales y el nutricionista que adecua la dieta son pilares.

Fundamentales y tratamiento para la diabetes durante el embarazo

El tratamiento básico para esta enfermedad es la dieta. No se pretende en ningún momento que las pacientes adelgacen, aunque puede que esto suceda por la alimentación más balanceada que se les indica.

El consumo de frutas, verduras, así como variedad en los tipos de carne contribuye en forma fundamental a mantener los niveles normales de glucosa en sangre. El aumento de peso durante el embarazo debe ser prácticamente igual que en los embarazos normales. El ejercicio no esta prohibido, y es además beneficioso si no hay otras contraindicaciones para realizarlo.

Si lo anterior no es suficiente se recurrirán entonces a hormonas (insulina) que ayudan a disminuir los niveles de azúcar. En cuanto a la atención obstétrica, los controles deben ser mas frecuentes a partir de la semana 28. Este control con los diferentes profesionales hace que el trabajo de parto y parto transcurra normalmente como un embarazo de bajo riesgo.

La presencia de una diabetes no obliga a terminar el embarazo por cesárea. Lo más importante es que una vez que culmina el embarazo prácticamente todas las madres vuelven a la normalidad, para ello 6 semanas luego del parto deberán realizarse nuevamente la curva de tolerancia oral a la glucosa.

El presentar una diabetes durante la gestación es un factor de riesgo para desarrollar una diabetes en la edad menopausica, por lo cual mantener hábitos saludables, nutrición balanceadas, y realizar ejercicios durante toda la vida aleja la aparición de esta enfermedad.

¿Y si ya tengo diabetes?

Estas madres para planificar su embarazo deberán consultar al endocrinólogo o diabetologo antes de la concepción. El objetivo de ello es la disminución de las complicaciones que presentan las diabéticas embarazadas. Se requiere de un excelente control metabólico (niveles normales de azúcar en sangre) por lo menos 3 meses antes de concebir.

Aquellas que usan hipoglucemiantes orales deberán sustituirlo por insulina bajo estricta vigilancia médica. Una vez cumplido estos pasos previos, el control, la evolución y la finalización de estos embarazos es similar a las diabéticas gestacionales.

Una vez ocurrido el nacimiento, la lactancia será fundamental para el crecimiento y desarrollo del bebé. Se debe respetar los 40 días del puerperio pero comenzar a pensar en el método anticonceptivo a utilizar, ya que lo ideal es espaciar el próximo embarazo para ofrecerle al próximo niño una madre totalmente recuperada y vital.

Es tan común que un lactante regurgite después de comer que es considerado casi como algo normal. Algunos bebés lo hacen en forma habitual, otros no tanto.

Algunos dejan escapar una pequeña porción de leche como si hubieran comido de más mientras otros presentan copiosos vómitos.

El bebé está recién bañado. Le acabamos de poner un impecable traje, él nos hace saber que llegó la hora de comer. Y al cabo de unos minutos de haberlo hecho, nos damos cuenta que el pulcro trajecito ha quedado bañado de leche regurgitada. Su mamá se dispone a cambiarle nuevamente la ropita. En ocasiones las madres se ven más preocupadas por la cantidad de ropa que se acumula, que a la regurgitación en sí.

El problema está en discernir cuándo esta regurgitación es normal y cuándo no lo es: esto dependerá de la frecuencia y de la intensidad de las regurgitaciones, así como de los síntomas que éstas ocasionan. De acuerdo a estudios realizados, se estima que un 20% de los lactantes que presentan regurgitaciones tendría reflujo gastroesofágico anormal.

¿Qué es el reflujo?

En la parte inferior del esófago hay una parte más estrecha (llamada esfínter esofágico inferior). Este funciona como una especie de “válvula” que se abre para permitir el ingreso del alimento hacia el estómago, cerrándose luego para impedir la salida del contenido del mismo. Cuando esta “válvula” no funciona correctamente, tanto el alimento como parte de los jugos gástricos que existen en el estómago, suben por el esófago, pudiendo inclusive llegar a la boca.

En los lactantes es más notorio, ya que -como su nombre lo indica- están alimentados sólo con leche y, como todo líquido, tiende a “subir” más fácilmente que los sólidos.

El reflujo puede estar ocasionado:

* Porque la “válvula” (esfínter esofágico inferior) no funciona en la forma adecuada (60% de los casos).

* Porque el esófago no puede eliminar por completo el líquido regurgitado.

* Por un aumento de la cantidad de jugos gástricos.

El reflujo también puede deberse a una inmadurez del aparato digestivo del bebé, la que aproximadamente a los 6 meses de vida se corrige espontáneamente. Esto ocurre en la gran mayoría de los casos y es debido a que en este momento el bebé comienza con dietas más sólidas (ya no recibirá solo líquidos), su esófago comienza a crecer y adquiere la habilidad de mantenerse en una posición más erguida (antes de los 6 meses pasa la mayor parte del tiempo acostado).

Síntomas de reflujo

El vómito no es el único indicador de reflujo. Muchos chiquitos son víctimas de reflujo y ni siquiera manifiestan regurgitaciones; esto no está asociado con el grado de reflujo que puede tener.

Existe una serie de síntomas asociados que nos hacen sospechar su presencia. Es sumamente importante detectar en forma precoz cuándo un niño tiene reflujo gastroesofágico, para actuar rápidamente y evitar las consecuencias irreversibles que ocasiona. El estómago tiene un revestimiento que lo protege de los ácidos que contiene, pero el esófago no tiene ninguna protección, y por este motivo el reflujo -que generalmente es ácido- puede llegar a causarle serias lesiones.

Cabe resaltar que en niños de hasta 6 meses de vida es posible tratar el reflujo simplemente modificando la frecuencia de la dieta o a través de cambios posturales.

No hace falta que el chico vomite o tenga regurgitaciones, es suficiente que el jugo gástrico llegue hasta el esófago para desencadenar los síntomas descritos.

Algunos de los bebés que padecen reflujo pueden presentar apneas, es decir que por momentos ven interrumpida su respiración. En estos casos se debe hacer un seguimiento muy intensivo del paciente, ya que la apnea puede ser considerada como un factor predisponente de la Muerte Súbita.

Los factores que pueden provocar apnea son muchísimos y generalmente muy difíciles de diagnosticar, siendo el reflujo gastroesofágico una de la pocas variables que se pueden evaluar en los niños que tienen apnea.

¿Cómo se diagnostica?

El reflujo es una alteración funcional. Lo primero que se debe descartar entonces es que el niño no tenga una alteración anatómica, para la cual se debe analizar la integridad anatómica del esófago, de la “válvula” y del estómago.

Para llegar a un diagnóstico se puede efectuar un estudio radiológico (seria radiológico de transito esofagogastroduodenal), y es necesario que el pequeño ingiera una sustancia de contraste a través de una mamadera para lograr una correcta visualización.

También se puede hacer una pHmetria monitoreada de 24 horas, que consiste en la introducción de una sonda a través del esófago. Este estudio no solo mide el grado de acidez o alcalinidad del reflujo, sino también la frecuencia, la duración y la intensidad de los episodios, determinando si el reflujo es o no patológico.

En aquellos niños que presentan apneas, generalmente se realiza al mismo tiempo que la phmetría una polisomnografía, que consiste en una especie de electroencefalograma que mide también el ritmo respiratorio. La realización conjunta de ambos estudios (que se hacen durante el sueño) nos permite hacer una correlación entre la apnea y un eventual reflujo, observando cómo reacciona el electroencefalograma en el momento en que la pHmetría manifiesta un episodio de reflujo.

¿Cómo pueden sospechar los padres que el bebé tiene reflujo?

* Cuando el ácido sube por el esófago le produce una desagradable sensación de quemazón, que habitualmente se traduce en su rostro.

* Fabrica mucha saliva, para neutralizar el ácido que está en el esófago.

* Cuando está durmiendo se despierta irritado sin causa aparente.

* Rechaza el alimento (asocia el acto de comer con la posterior sensación de reflujo que esto le provoca).

* Suelen tener bronco espasmo reflejo (ese ácido despierta un reflejo a nivel pulmonar que produce el cierre de los bronquios, provocando patologías respiratorias, así como anginas, otitis, sinusitis).

* Frecuentes dolores abdominales.

* Rumiación: da la sensación de que el chico “traga en seco”. Este es un síntoma que debe ser corroborado por el pediatra, ya que muchas veces pasa inadvertido para los padres.

* Mal aliento.

* Alteraciones de conducta.

El reflujo también puede deberse a una inmadurez del aparato digestivo del bebé, que se corrige espontáneamente alrededor de los 6 meses de vida.

El vómito no es el único indicador de reflujo. Muchos chiquitos son víctimas de reflujo y ni siquiera manifiestan regurgitaciones.

TRATAMIENTOS

1. Dietético

Consiste en darle al pequeño comida fraccionada (es decir en forma frecuente y en pequeñas cantidades). Y a partir de los 3 o 4 meses se lo puede espesar con algún cereal (en el mercado existe una amplia variedad de cereales precocidos para bebés). Si el niño es alimentado con leche materna se la puede extraer previamente y espesarla luego.

Una observación: es importante verificar cómo es el chupete de la mamadera que utilizaremos para darle la leche. Vamos a un ejemplo casero para entenderlo mejor: al abrir una lata de aceite es preciso hacerle dos orificios para que pueda entrar aire y el líquido salga más fácilmente. Con la tetina de la mamadera ocurre lo mismo: es necesario hacer un orificio “extra” en la parte más ancha de la tetina para facilitar la salida de la leche espesada. Obviamente, al momento de ofrecérsela al niño, este “orificio extra” debe quedar hacia arriba. Esto evita que el pequeño trague aire (le provocará eructos que aumentan el reflujo).

2. Postural

La posición es la única medida que nos permite proteger al lactante durante el sueño (en estas horas no come y no toma medicación).

El bebé debe dormir boca arriba y en una posición semisentada, para lo cual es necesario elevar el colchón de la cuna en 30 ó 40 grados en la cabecera. También habrá que elevar levemente los pies, para evitar que el niño se desplace hacia abajo.

Es importante que después de haber comido permanezca erguido por un rato, para que el aire se acumule en la parte de arriba del estómago y que cuando se produzca el eructo salga solamente aire y no la leche ingerida.

3. Medicamentos

Se debe recurrir a la medicación si no se ha evidenciado ninguna mejora después de las medidas dietéticas y posturales. Generalmente se espera hasta los 6 meses, ya que, como dijimos, en muchos casos el reflujo se debe a una inmadurez del aparato digestivo del niño.

  • Antes de empezar el baño, asegúrese que el cuarto este caliente (20 -22 grados centígrados), que todas las ventanas estén cerradas y que no haya ninguna corriente de aire. Si esta en el cuarto de baño, antes de llevar al bebé, puede calentar la habitación abriendo la ducha con agua muy caliente y cerrar la puerta para retener el vapor.
  • Nunca debe de dejar al bebé en la bañera sin supervisión .
  • Si tiene algo urgente que hacer, cubra a su bebé con una toalla y llévelo con usted.
  • Asegúrese antes de comenzar el baño tener todos los accesorios de baño a su alcance.
  • El nivel del agua en la bañera no debe de sobrepasar los 5 cm. Asegúrese de que el agua no pueda llegar a la boca del bebé aunque gire su boca. Recomendamos utilizar las tinas con espaldar inclinado.
  • Accesorios para la hora de baño
    • Esponja de soporte: la colocas dentro de la bañera debajo del bebe para que tenga una superficie blindada para mayor comodidad y para seguridad de no resbalarse.
    • Termómetro de agua: la temperatura del agua debe de estar entre los 33 y 38 centígrados. Puedes revisar el agua con tu codo(recuerda que la piel del bebe es muy sensible).
    • Jabón y shampoo : durante el baño necesitaras de jabón y shampoo especialmente formulados para la piel y el cabello del bebe y así evitar que la piel se le reseque y se le irriten los ojos. No utilices demasiado jabón ni shampoo porque le resecan la piel
    • Toallas y toallitas de cara: durante el baño necesitaras toallitas pequeñas para lavar al bebe y mas grandes para secarlo al salir del baño. Necesitaras secarlo con una toalla suave, la mejor es con capucha para poder cubrir la cabeza mientras le secas el cuerpo.

Probablemente uno de los días más emocionantes en la vida de cualquier mujer es el día del nacimiento de sus hijos.

Ninguna de las dos cosas es mejor o peor, simplemente depende de lo que el bebé mande. De todos modos, habitualmente al referirnos a este día, mencionamos el parto y el trabajo de parto, pero no todo lo que sucede después. Por eso esta vez queremos dedicar unas líneas a ese momento único e irrepetible. Más allá que todos los momentos previos hayan sido difíciles, agotadores, cansadores y dolorosos, después que veas a tu bebé, todas esas sensaciones desaparecerán por arte de magia. Aunque siempre hayas tenido miedo de levantar a un bebé muy pequeñito, y aunque te parezca muy frágil, vas a querer tenerlo entre tus brazos, protegerlo y darle tu amor.

Probablemente te aconsejen ponerlo enseguida en el pecho, y por el instinto de succión, enseguida empezará a mamar, aunque todavía no tendrás leche sino calostro. Entre el primer y el segundo día, el bebé expulsará el meconio, pero no te preocupes, las siguientes deposiciones, no serán así de negras y oscuras. Los bebés muy pequeños duermen muchas horas, por lo que gran parte de ese primer día, el bebé pasará durmiendo. Te aconsejarán que lo despiertes si no lo hace solo, después de tres o cuatro horas. Aunque tenga las extremidades frías, no es necesario abrigarlo en exceso si nace en verano. Hay familias o parejas que prefieren vivir este momento a solas, y otras rodeadas de amigos. Cualquiera sea tu postura, haz que te respeten y vive este momento único e irrepetible con él. Si el bebé tiene hermanitos también es bueno que éstos tengan un tiempo para conocer al bebé, antes que se llene de visitas. Aunque no lo bañes hasta después que se le caiga el cordón, puedes lavarle el pelo y el cuerpito con un jabón suave y agua tibia. Finalmente, disfruta sólo observándolo. Ese primer día será inolvidable.

Queremos educar mejor a nuestros hijos. Pero ¿qué es? ¿cómo sé si lo hago bien? Son preguntas que me hago con frecuencia. Comparto las respuestas que encontré.

Tenerlo claro puede ser la brújula que nos oriente día a día cada vez que se nos presentan dudas respecto a planteamientos de nuestros hijos, sabiendo que educar es una actividad maravillosa, pero al mismo tiempo es ingrata, porque recién conoceremos los resultados muchos años después. Es una tarea que asumimos cuando concebimos a nuestro primer hijo, y que probablemente nos acompañará hasta el último aliento.

El trabajo no es que lleguen a ser lo que yo quiero que sean; es generar el ambiente nutritivo para que puedan ser la mejor versión de sí mismos.

Ahora, ¿de qué se trata? Claramente, educar bien no es darles todo lo que piden. No es evitarles toda frustración y sufrimiento. No es que tengan la vida que nosotros no pudimos tener. Ni que elijan la profesión que a nosotros nos resulta atractiva. Ni que tengan exactamente los amigos que nosotros queremos.

Creo que una buena educación podría resumirse en estos ítems:

Lograr que sean responsables por sus propias vidas, independientes. Para empezar, educamos para la libertad, para que el día de mañana ellos no deban depender de nosotros sino que puedan hacerse cargo de sí mismos, y más adelante, de otros, continuando una cadena generacional que comenzó siglos atrás. Y esto implica ser responsables de su propio bienestar. Desde pequeños deben aprender que ellos son constructores de sus vidas, y que estas no dependen de ganar la lotería o de la herencia que puedan dejar los padres.

Lograr que sean autosuficientes. Relacionado con el punto anterior, sería deseable que puedan autosustentarse, pero de la manera que ellos deseen y que les parezca correcto. Nadie dice que les tenemos que dejar una herencia millonaria, ni que ellos deben serlo. Deben aprender a reconocer sus necesidades y poder obtener los recursos para satisfacerlas, sabiendo que no se requiere el último modelo de auto, ni de celular, ni de computadora, ni el viaje más increíble para lograr el propio bienestar y alcanzar los objetivos de la vida.

Lograr que se conviertan en buenos ciudadanos. Este es un punto al que solemos prestar poca trascendencia, a pesar de ser uno de los más relevantes. Vivimos en sociedad y una vida satisfactoria depende en gran parte de nuestro entorno. De cuidar el medio ambiente, de elegir buenos políticos, de que no existan actos de corrupción, de ejercer nuestros derechos ciudadanos pero también nuestros deberes. Para la mayoría de nosotros la política es eso que sucede en los noticieros, sin embargo debemos considerarlo parte integral de nuestras vidas y hacérselo saber a los chicos: ellos serán los líderes de mañana o quienes elegirán los nuevos líderes. Si todas las personas fueran buenas ciudadanas, cada uno de los países del mundo estarían mucho mejor.

Lograr que desarrollen el pensamiento crítico, el sentido común, la empatía, la resisliencia. Estas son algunas de las armas que les permitirán tener una vida satisfactoria y son incluso más importantes que saber lengua o matemáticas. Desarrollando estas habilidades, cada chico se abrirá naturalmente a sus intereses y aprenderá e investigará sobre eso que le importa.

Educar bien es enseñar valores morales: responsabilidad, respeto, no robar, no mentir, no matar, no al adulterio, no a la violencia. Enseñar la igualdad de género, transmitir que los seres humanos somos diferentes, pero eso no impide que tengamos los mismos derechos y responsabilidades. Que niñas y niños podemos cocinar, lavar, jugar al fútbol, cuidar a los abuelos, trabajar y ser personas libres y autónomas. También enseñar, el sentido de justicia, la tolerancia, la cooperación, la aceptación de la diversidad. También es enseñarles a valorar a la familia, los vecinos, los amigos, el diálogo, los momentos de encuentro.

Educar bien es también enseñar los límites en que se pueden mover. Los niños nacen pensando que el mundo les pertenece y que ellos pueden hacer lo que quieren y cuando quieren. Educarlos es incorporar al OTRO, y saber que lo que podemos hacer debe contemplar a los demás. No podemos comer un pote entero de helado si es para compartir en toda la familia, no podemos jugar con las cosas del hermano si pertenecen al mundo privado de otra persona, no podemos pegarle a un compañero o agredirlo simplemente porque no nos gusta su cara. Los chicos no nacen conociendo los límites y somos los padres quienes tenemos el trabajo de mostrárselos cada día hasta que puedan incorporarlos.

Educar es enseñar las normas de higiene, de salud y de alimentación. Es enseñarles a valorar y a cuidar el propio cuerpo, porque es la base fundamental de nuestra propia vida. Los hábitos saludables que se incorporan en la infancia se mantienen de por vida. Un chico que se quiere estará menos propenso a caer en adicciones como cigarrillo, alcohol o drogas, porque sabe que cuidar su cuerpo es su responsabilidad.

Educar bien es ayudarlos a descubrir sus propios talentos y perseguir los sueños relacionados con ellos. Siempre sentí que este punto es clave, porque creo que una de las mayores fuentes de satisfacción en la vida, es hacer aquello que disfrutamos, y que habitualmente es eso para lo que somos buenos. Hay chicos que muy tempranamente descubren que aman cocinar, dibujar, escribir, construir robots o hacer películas. Pero a otros les cuesta más. La buena noticia es que hoy el mundo laboral se ha ampliado muchísimo y hay posibilidades enormes. Pero también debemos enseñarles que con cualquier trabajo se puede ser feliz. Hay épocas de la vida que nos puede tocar hacer cosas que nos gusten menos, como ser cajero en un supermercado o atender en una tienda, o incluso limpiar vidrios. Se puede descubrir la belleza también en esas tareas y disfrutarlas mientras las estamos ejerciendo y desarrollar algún hobbie en los tiempos libres que nos haga sentir bien.

Educar bien es brindar educación sexual, espiritual, financiera y emocional. Agrupé en esta línea aspectos claves de la vida de las personas y que muy frecuentemente no tenemos presentes. La sexualidad es un aspecto integral de nuestras vidas y en muchas familias sigue siendo un tema tabú. Pero educamos con lo que decimos y también con lo que no decimos. Por otro lado me referí a la educación financiera. Toda nuestra vida gira alrededor del dinero pero nunca enseñamos a los chicos nociones básicas relacionadas con la economía. Por otro lado independientemente de nuestra religión o incluso si somos ateos, los seres humanos tenemos una dimensión espiritual, tenemos alma, eso intangible que moldea nuestros instintos y emociones fundamentales. Y ¿cómo aprender a manejar las emociones si a veces a los adultos nos cuesta tanto hacerlo? Aprendamos junto a nuestros hijos! En este sentido, el neurocientífico Antonio Damasio, profesor en la University of Southern California y premio Príncipe de Asturias, ha resumido mejor que nadie este dilema:
«El objetivo de una buena educación es organizar nuestras emociones de tal modo que podamos cultivar las mejores emociones y eliminar las peores; porque como seres humanos tenemos ambos tipos. Muchas de las reacciones que consideramos patológicas en nuestra sociedad tienen que ver con las emociones, principalmente con las emociones sociales.»

Finalmente educar bien es enseñar a estar satisfechos con lo que tienen, sin dejar de luchar por lo que quieren.

No hay recetas para hacerlo, es un trabajo diario que tiene mucho que ver con nuestra propia forma de pararnos frente a la vida. Por eso creo que ser padres es la mejor oportunidad de re-evaluar nuestros propios comportamientos y someterlos a una pregunta básica ¿Si mis hijos me estuvieran viendo, quisiera que vean este comportamiento?

En siguientes notas iremos adentrándonos en cada uno de estos items tratando de encontrar juntos respuestas a unas de las preguntas más desafiantes que se nos presentan en la existencia.

 

Los vegetales no son los alimentos preferidos de los niños, pero un estudio enseña cómo enseñarles a comerlos. Según la investigación del British Journal of Nutrition, la clave es sumarlos a su dieta apenas empiezan a comer.

“Las evidencias sugieren que introducir legumbres y verduras en el comienzo de la vida de los bebés puede tener consecuencias en su salud futura”, afirma el estudio bautizado An exploratory trial of parental advice for increasing vegetable acceptance in infancy (Un test de recomendaciones a los padres para aumentar la aceptación de vegetales en la infancia).

Gran Bretaña, Portugal y Grecia fueron tres de los países estudiados por los investigadores, que intentan analizar el impacto de las recomendaciones de los pediatras y su incidencia en el gusto de los niños.

“Es posible que a los niños les gusten estos alimentos solo por probarlos muchas veces. Niños más grandes y adultos son más abiertos a probar y aceptar nuevos sabores, por eso la fase de introducción de alimentos es crucial para que se aprenda a disfrutar de diferentes alimentos”.

Más allá de papas y zanahorias
Los investigadores dividieron a las 139 familias estudiadas (integradas con embarazadas y madres de bebés con menos de seis meses) en dos grupos. En el primero se les instruyó darle 5 verduras y legumbres a los bebés, una por día, durante dos semanas. Entre las recomendaciones se les instruyó a preparar alimentos diferentes y no ofrecerles solamente papa y zanahoria, como es costumbre. Luego de ese período, los padres debieron continuar ofreciéndoles a los niños vegetales y luego sumar a la dieta frutas. En tanto, los padres del segundo grupo simplemente siguieron las recomendaciones habituales, sin sumar un nuevo alimento (y sabor) cada día.

El estudio concluye que ofrecer vegetales a los bebés determinará la aceptación futura de estos alimentos. La clave, según remarca, es reiterar el ofrecimiento porque estos alimentos no siempre se aceptan la primera vez.

Se dice que son partos prematuros aquellos que se producen antes de la semana 36, aunque la gestación se considera que demora 40 semanas.

La semana en que se produce el parto es muy importante porque la cantidad de semanas está vinculada al grado de desarrollo del feto. En los últimos días del embarazo se terminan de desarrollar órganos muy importantes, especialmente los pulmones que si no están completamente formados en el momento del parto puede traer serios problemas como distrés y hemorragias respiratorias y hemorragias cerebrales, así como otras complicaciones. Por todo eso los médicos insisten tanto en el control de las embarazadas, ya que pequeñas medidas tomadas durante los nueve meses pueden prevenir y evitar los partos prematuros

Muchas veces los bebés prematuros deben permanecer internados manteniéndolos a temperatura estable durante varias semanas hasta completar parte del desarrollo ya que su cuerpo pierde calor rápidamente.

Las estadísticas mundiales marcan que entre un 10 y un 30% de los nacimientos son prematuros, por lo que se transforma en un problema social, debido a los altos costos de atención de esos bebés.

Para que el bebé pueda respirar solo es necesario que en el momento del parto los alvéolos (sacos pulmonares) sean capaces de llenarse de aire en el momento del nacimiento y permanecer abiertos. Los prematuros no pueden producir suficiente surfactante que es la sustancia que facilita esa apertura y por eso sus pulmones no pueden permanecer suficientemente abiertos.

Además su escaso desarrollo muchas veces no les permite succionar y tragar por lo que deben ser alimentados por vías.También puede suceder que sus estómagos sean muy pequeños por lo que pueden vomitar el alimento.

Las causas de los partos prematuros a pesar de la enorme cantidad de investigaciones no están claras. Si bien hay elementos que inciden, como la mala alimentación de la madre, el alcoholismo, el tabaquismo, infecciones no tratadas durante el embarazo, parecen estar vinculadas al adelanto del parto por lo que afecta a las mujeres de clases más pobres.

La rotura prematura de las membranas complica el desarrollo de un porcentaje de entre el 5 y el 10 % de los embarazos y es una causa muy importante de partos prematuros.

Otro de los problemas que pueden desencadenar el parto antes de terminar la gestación es el aumento de la tensión arterial de la madre que puede producir preeclampsia .

Las madres demasiado jóvenes y las mayores de 40 años tienen mayores posibilidades de no llegar a la semana 40 del embarazo.

Los embarazos múltiples, mellizos, trillizos, es difícil que puedan llegar a término.

La aparición de contracciones regulares y efectivas pueden llegar a deformar el cuello del útero pero no siempre desencadenan el parto, si son tratadas con medicación adecuada y reposo antes de que la dilatación esté muy avanzada, se puede prolongar la gestación y permitir el desarrollo final de algunos órganos del feto.

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