La definición más extendida de los cólicos del lactante los describe como episodios de llanto intenso y vigoroso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos tres semanas en un bebé sano y bien alimentado.

Los diversos estudios indican que entre un 20 % y un 40 % de los bebés de entre  dos semanas y cuatro meses de vida, sufre de cólicos. Aparentemente sienten un gran dolor abdominal, por lo que pueden pasar horas llorando y es difícil encontrar la forma de calmarlos.

Los síntomas se dividen en dos tipos: principales y secundarios. Los síntomas principales que se pueden observar en un bebé que padece cólicos son: llanto que puede llegar a durar entre dos y tres horas, inquietud e irritabilidad. Posiblemente coloque sus piernas flexionadas sobre el abdomen para evitar o disminuir el dolor. Por otro lado, están los síntomas secundarios: puede tener gases abdominales y estreñimiento.

No está claro cuál es la causa de los mismos. Algunos sugieren que existen factores que generan una relación difícil entre los progenitores y el hijo, como una excesiva estimulación una respuesta exagerada y ansiosa de los padres ante cualquier malestar del bebé o cambios constantes en la rutina diaria. De esta manera podría explicarse la mayor ocurrencia en los primogénitos, ya que hay más inexperiencia y ansiedad familiar.

También podría existir una predisposición temperamental en algunos niños con umbral sensorial bajo. También se ha sugerido como un posible culpable la intolerancia a la leche de vaca, pero ahora los médicos creen que éste es rara vez el caso. Los bebés que son amamantados también tienen cólicos; en estos casos, los cambios en la dieta de la madre pueden ayudar a que los cólicos disminuyan. Algunas mujeres que están amamantando descubren que eliminar la cafeína de su dieta ayuda, mientras que otras observan mejoría cuando eliminan los lácteos, la soja, los huevos o los productos de trigo.

¡El hecho de duplicar besos, caricias y mimos es una aventura fascinante, aunque también habrá que duplicar la energía!

Dudas proyectos y sueños por partida doble! ¿Podré criar a dos bebés a la vez? ¿Cómo repartirse? ¿Se puede amamantar a dos? ¿Tendré suficiente leche? ¿Y si lloran al mismo tiempo? Estas y muchas otras preguntas aparecen a lo largo de todo el embarazo. La mejor manera de combatir la ansiedad consiste en informarse y hablar con padres que ya pasaron por la experiencia. Es fundamental desarrollar confianza en la futura mamá. La maternidad es una actividad que se aprende.

El problema de amamantar a dos bebés no es la cantidad de leche, sino el tiempo que se requiere.Al ser dos los que maman la glándula mamaria se estimula doblemente y, por lo tanto, produce mayor cantidad de leche. Si bien la primera prendida a la teta debe ser de a un bebé por vez, al retornar al hogar se puede probar colocando a los bebés al mismo tiempo.

Sentada en un sillón cómodo o en la cama rodeada de almohadones, o adoptando la posición acostada, se puede probar que los dos bebés mamen juntos. Es necesario alternar las posiciones durante las mamadas. Parece muy complicado pero en la práctica no lo es. Esta técnica aumentará la producción de leche dado que al succionar simultáneamente producirán mayor estimulación, y por otro lado, permitirá a la mamá tener un tiempo de descanso.

En esta etapa de aprendizaje, los cambios son continuos, poco a poco se irán coordinando los tiempos y las necesidades, una cuota de flexibilidad hará más llevadero este dasafío que significa cuidar a dos recién nacidos. ¡Las recompensas son grandiosas!

Consejos

La ayuda externa será de gran utilidad para que la mamá pueda descansar. El estrés atenta contra la lactancia.

• Usar brasier que ajusten sin comprimir.

• Dieta equilibrada y tomar mucho agua.

• Amamantar con frecuencia para estimular los pechos.

• Alternar las posiciones durante las mamadas.

Tener en cuenta estos elementos para el cuidado de los pezones:

Aire: airear lo pezones luego de cada mamada.

Lubricación: aplicar una gota de calostro del propio pecho o crema de calédula para proteger el pezón.

Agua: realizar la higiene diaria sin ningún agregado de jabón o alcohol para preservar la grasa natural del pezón.

Sol: exponer los pechos al sol en horarios seguros para fortalecer la piel.

La mayoría de estos recién nacidos pretérmino pesan menos de 2.500k y aunque tengan un crecimiento intrauterino adecuado a su edad gestacional, el problema reside en la obtención de la madurez fisiológica (pulmonar, neurológica, hepática) para poder sobrevivir en el medio extrauterino. Cuanto menos tiempo de gestación, mayores dificultades.

Los padres que tienen un parto pretérmino, se encuentran con su bebé antes del tiempo esperado. Durante el tiempo de gestación existe un proceso de adaptación emocional, etapa necesaria para una adecuada preparación al proceso posterior al nacimiento. Pero en el caso de la prematurez, los procesos se aceleran y son vividos antes de lo esperado. A esto se suma la preocupación por la fragilidad de la existencia del bebé prematuro.

Sentimientos comunes en estos casos

A veces puede sentir que ella ha fallado, porque no pudo llevar un embarazo a término, a lo que se suma el duelo por la etapa de gestación que ya no se podrá vivir. El bebé que ella ha imaginado en todo ese tiempo, el bebé de sus sueños y fantasías, deberá confrontarlo con un bebé de aspecto muy diferente, más pequeño, más delgado, menos gratificante. Será necesario que se sobreponga a esta realidad, para enfrentarse con su bebé real que puede estar en riesgo y debe ser protegido. Realidad distinta vive el padre, teniendo la oportunidad de ejercer su rol y disfrutar de un protagonismo que muchas veces su esposa y/o la propia sociedad no se lo permiten. Es por este motivo importante potenciar el rol paterno en estas circunstancias.

No olvidemos la importancia del contacto físico con el niño en el postparto. Durante el embarazo la madre siente que el bebé es parte de sí misma. Al nacer se vivencia una pérdida corporal y mental de una parte de sí misma. Al establecer pronto contacto con su bebé a través del amamantamiento y contacto físico, se restablece la fusión necesaria en este primer tiempo.

En cambio en la prematurez, esta interacción entre madre e hijo se ve interrumpida. El padre puede en este momento jugar el rol de contención de su esposa y nexo entre madre e hijo, a la vez que ofrecer los cuidados y afectos necesarios a su bebé.

La importancia del contacto físico y verbal

Debido a su permutarez, los bebés deben permanecer aislados dentro de incubadoras y en salas especiales durante cierto tiempo. Pero esto no debe impedir que la necesidad de contacto humano sea satisfecha. Por eso es importante el papel que cumple la enfermera que en su turno está al cuidado del niño, en cuanto a sus demostraciones de afecto e interés hacia él, intentando decodificar sus estados de ánimo y expresarlo con palabras.

Es muy importante que quienes lo rodean se comunique verbalmente con el bebé. También los padres están accediendo con menos limitaciones al lado de la incubadora, situación que aminora la distancia entre ellos, impide un alejamiento prolongado, buscando restablecer la comunicación, aunque en forma muy distinta a la que ellos hubieran deseado.

Las madres de pequeños prematuros pasan mucho tiempo en una Institución médica. Superada la crisis inicial, deberá regresar a casa con un niño más frágil de lo esperado. Deberá over the counter dosage trenbolone enanthate in australia what superar el temor al riesgo de vida de su hijo, a la vez de ganar confianza en sí mismas en cuanto a su capacidad de cuidado y protección. Es de esperar que una vez en el hogar, el contacto físico y las técnicas de amamantamiento aprendidas permitan restaurar el alejamiento forzoso y se establezcan vínculos necesarios que permitan una adecuada interacción madre-bebé. En este momento la Red social que rodea a la familia es muy importante: familiares, amigos y la propia institución de salud puedan realizar un seguimiento apoyando por un tiempo a los padres.

 

Cuando lo más habitual es tener un solo hijo, a veces resulta que vienen dos o más, y ya nada vuelve a ser igual en la familia.

También aparecen las preguntas en relación a su educación, que es lo más conveniente para ellos y que no, etc.

Al tratar de educar y entender a los mellizos, hay que tener en cuenta que desde el momento de su concepción han permanecido uno al lado del otro y ninguno sabe lo que es estar solo. Esto va a determinar en buena parte su personalidad y su forma de ser. Los mellizos se relacionan con ellos mismos de una manera que difiere en ciertos aspectos de otro tipo de relaciones interpersonales.

Esta especial identificación que se da entre ellos con frecuencia retarda la maduración de ambos niños causando a veces dificultades de lenguaje o interfiriendo en la forma de relacionarse con otras personas, así como creando una cierta confusión de identidad. En cuanto al lenguaje es frecuente que sea un poco lento en cuanto a la adquisición de esta función, ya que cada niño tiene al otro como un modelo más frecuente que el modelo de los adultos o de otros niños mayores, y por tanto su progreso modesto o deficitario es el resultado de tener un modelo más pobre.

En ocasiones también se da que manejan un lenguaje privado entre ellos, que se desarrollaría cuando hay una tendencia pronunciada al aislamiento. Habitualmente manifiestan un carácter complementario, donde uno se muestra débil y otro fuerte, uno es tímido y el otro extrovertido, uno manda y el otro obedece … Y de la misma manera, no hay que preocuparse cuando intercambian su personalidad habitual, cosa que se da a menudo. Los padres de mellizos deben tener en cuenta que estos niños necesitan desarrollar su propia personalidad, determinar su yo y asumirse como un ser distinto de su hermano. Los mellizos luchan por existir separadamente y no es bueno confundirlos y no diferenciarlos.

Por eso conviene:

  • Evitar los nombres parecidos o de parejas como Pedro y Pablo, Isabel y Fernando, etc., y esforzarse por llamarlos siempre por el nombre sin recurrir a la expresión de “los mellizos”.
  • Estimularlos a relacionarse con su entorno para evitar que se aíslen y prevenir retrasos en el habla.
  • No es aconsejable vestirlos de forma idéntica porque esto no los ayuda a diferenciarse.
  • Acostarlos en cunas separadas y si en la casa hay espacio, en distintas habitaciones.
  • Que cada uno cuente con sus propios juguetes, distintos a los de su hermano/a y su lugar particular para guardarlos.
  • Tratar que desde pequeños cada uno cuente con atención personalizada, sin esforzarse por que cada uno cuente con el mismo mimo, la misma galletita o una penitencia parecida.
  • A partir de los 2 o 3 años es muy positivo acostumbrarlos en forma muy gradual a vivir la experiencia de la separación, por ejemplo dejando una tarde a uno con los abuelos y al otro con otro familiar o amigo.
  • A la hora de ir al Jardín, tratar de que los ubiquen en clases separadas y que tengan la posibilidad de crear sus propios grupos de amigos.
  • Hacer una torta para cada uno el día de su cumpleaños.

Pero ante todo hay que tener en cuenta que estas actitudes resultarán ineficaces si no se acompañan de una actitud interior de los padres dispuesta a aceptar el movimiento existente en los mellizos que oscila entre la fusión y la diferenciación.

¡¡El bebé está llorando!! Algo que sucede con frecuencia en la mitad de la noche y que generalmente encuentra a una mamá y a un papá cansados del trajín diario.

Habitualmente la primera reacción es acercarnos a su cuna y cantarle o darle palmaditas para que se calme.

Si esto no funciona, seguramente lo alcemos y los hamaquemos por unos minutos. Y vuelta a la cama. Pero cuando esta situación se repite por segunda o tercera vez en la noche, los padres solemos caer en la tentación de traer al bebé a nuestra cama para que se sienta protegido, no pase frío y así todos pueden seguir durmiendo.

Este episodio puede ser el comienzo de muchas noches “con visitas” en la cama de mamá y papá alrededor de los dos años, cuando el bebé ya camina. Por eso es importante pensar bien si es conveniente o no traer al bebé a nuestra cama.

En primer lugar es cierto que una sola noche no perjudica a nadie, pero tiene que quedar claro que es una excepción. Pero en una etapa en que los niños sueñan y sienten temores es muy fácil que la presencia del bebé en la cama grande se transforme en un hábito antes que los padres tomen conciencia de ello.

Cuando un bebé llora asustado está necesitando la presencia, el calor y la voz tranquilizadora de los padres, por eso, es conveniente que quien acuda a consolarlo esté dispuesto a quedarse con el niño el tiempo necesario hasta que este se tranquilice, preguntarle qué lo asusta, mostrarle que en el cuarto no hay nada peligroso y acepte seguir descansando en su cama, a veces ayuda prender una veladora para que se sienta más seguro, aun si cuando era más pequeño no era necesario.

Incluso ponerle música o un CD con cuentos infantiles (que hasta pueden grabar juntos) puede ser de gran ayuda.

Que duerma con los papás no es conveniente por diferentes motivos:

  • En primer lugar, los bebés se mueven mucho, se van ubicando de formas distintas y no permite que los papás puedan tener un sueño reparador si a cada rato son empujados o invadidos.
  • Por otra parte el niño debe saber cual es “su lugar”, el tiene o bien su propia habitación u otro lugar en la casa donde se ha colocado su camita, sus peluches, sus adornos.
  • También es importante que el niño sepa que papá y mamá tienen su lugar, un lugar que él debe respetar, más allá que aún no entienda que se trata de un lugar íntimo.

Lo ideal es no permitir que “colarse” con los padres se transforme en un hábito, ya que es más difícil cortarlo que impedir que se cree. Aún si el niño es insistente y viene varias veces en la noche, se le debe explicar que esto no es correcto y conducirlo nuevamente a su cama.

Esto no significa que puedan haber excepciones, cuando el chico está enfermo o incluso cuando los padres se sienten demasiado cansados como para estar yendo y viniendo “esa noche”. Es común que los chiquitos que se sienten cómodos en su lugar, después de un rato con los padres, reclamen solos ser llevados “a mi cama” donde está acostumbrados a descansar.

Si sin darse cuenta cayeron en la rutina de dormir con el hijo todas las noches, la pareja tendrá que ponerse a pensar cómo y por qué llegaron a eso y darse cuenta que no es bueno para nadie.

Habrá que desandar el camino explicándole a chico que los papás no pueden dormir bien, que él ya está grandecito y ocupa mucho lugar, que él tiene su propia cama donde dormirá mejor

La única receta es acompañarlos a su cama cuando aparecen de noche, venciendo el propio cansancio.

Tendrán que tener mucha paciencia ya que el niño se sentirá privado de todo lo que encuentra en esa cama, cariño, mimos, calor y le costará entender la razón para ese cambio y el proceso puede ser lento.

La reacción del niño podrá ser de enojo, que podrá manifestar con llantos y rabietas, y los padres deberán comprender que sólo con cariño y comprensión podrán superar esta etapa.

Si esta situación se prolonga mucho tal sea conveniente consultar con un psicólogo que maneje el tema.

Por último la pareja debe evaluar si la presencia del hijo en la cama no tiene que ver con algún problema del vínculo de ellos mismos, que queda encubierto si no se quedan solos.

RESUMIENDO, es preferible poner los límites rápidamente, mantener una actitud firme, para evitar que una costumbre se transforme en un problema.

Las grasas constituyen unos de los principales nutrientes energéticos requeridos por el organismo y desempeñan un importante papel.

Las grasas se clasifican en saturadas, mono-insaturadas y poli-insaturadas. Desde el punto de vista metabólico las saturadas son utilizadas como fuente energética. Al obtenerlas de los alimentos, el cuerpo las acumula en los tejidos (adiposo) y en el organismo y se transforman en glucosa para ser utilizada por los tejidos, en la producción de energía. De la misma manera la glucosa que ingerimos en exceso se va a transformar en grasas que se acumulan en los tejidos. Este tipo de grasa no es esencial porque el organismo las sintetiza.

Las grasas poli-insaturadas tienen funciones metabólicas fundamentales y no son sintetizadas por nuestro organismo, por lo que deben ser ingeridas con la dieta. Su ausencia no es compatible con la vida. Las necesidades de este tipo de grasas son pequeñas pero se incrementan notoriamente durante el embarazo y la lactancia. Este tipo de grasas se acumula en mayor concentración en el cerebro y la retina y cumplen funciones esenciales en estos órganos.

Dos tipos de grasas son esenciales: los ácidos grasos omega-6 y los ácidos grasos omega-3. Estas son sustancias diferentes que no pueden transformarse una en otra, que tienen efectos diferentes en el organismo y que su carencia (omega-3), o su exceso (omega-6) genera trastornos a nivel de todos los tejidos.

El omega-6 se llama araquidónico (AA) y el omega-3 docosaexaenoico (DHA). Estos ácidos grasos se encuentran en las membranas celulares de todos los tejidos y en los tejidos de reserva lipídica (adiposo). Éstos deben estar en armonía o sea en una relación de equilibrio o igualitaria

La actual ausencia en la alimentación de los ácidos grasos omega-3 y el exceso de omega-6 predispone a una enorme cantidad de patologías principalmente de origen inflamatorio que, en la madre embarazada predisponen a la preclamcia pos-parto, tendencia a la alergia y asma .

En el caso de los bebés es frecuente el nacimiento prematuro y posteriormente una menor agudeza visual como indicador de menor rendimiento intelectual. También pueden aparecer trastornos respiratorios y alérgicos.

La leche de madre tiene alto contenido de estos dos ácidos grasos, varias veces más que la leche de los animales. Esto es debido a que las necesidades de los seres humanos son mucho mayores por su mayor masa cerebral. Esta propiedad es la que hace que la leche de la madre sea insustituible.

¿Por qué la alimentación contiene exceso de omega-6 y carencia de omega-3 ?

Los vegetales sintetizan los ácidos grasos poli-insaturados esenciales. Los omega-3 se concentran en las hojas verdes y algunas semillas como el lino, y su representante es el ácido alfa linolénico (C18:3n-3).

Los omega-6 se concentran principalmente en los granos como: maíz, girasol y soja, y su representante es el ácido linoleico (C18:2n-6).

Estos ácidos grasos son ingeridos desde los vegetales por los animales y transferidos al hombre a través de la alimentación. Las hojas verdes son alimento para insectos como orugas y langostas que acumulan estos aceites en su cuerpo. Estas, a su vez, son ingeridas por las aves, que son consumidas por el resto de los animales, estando el hombre al final de la cadena.

De la misma manera, los granos son consumidos por las aves y sus ácidos grasos, principalmente omega-6, son transmitidos al resto de los animales. Las membranas celulares de los animales contienen los ácidos grasos finales: araquidónico AA (omega-6) y docosaexaenoico DHA (omega-3), en una relación igualitaria.

Esto es lo que recibíamos cuando nos alimentábamos de carne y huevos de animales silvestres. Cuando el hombre confinó los animales para su consumo y los tuvo que alimentar, le administró productos con alto contenido de omega-6 como granos y aceites extraídos de éstos, dejando de lado la alimentación natural y los ácidos grasos omega-3 que venían a través de los insectos. Fue así que la relación omega-6 / omega-3 en las células de los animales de consumo y las humanas, cambió.

En los últimos años, este cambio se hizo mucho más profundo cuando incorporamos en la elaboración de nuestros alimentos los aceites de girasol: (70% omega-6 / 0% omega-3), maíz (59% omega-6 / 0% omega-3) y soja (55% omega-6 / 7% omega-3).Como resultado de este cambio nutricional todas nuestras células contienen en su membrana fosfolipídica un exceso de omega-6 araquidónico y una carencia de omega-3 DHA. Estos ácidos grasos forman parte fundamental en la célula porque disparan los mecanismos de defensa.

El exceso de omega-6 AA desencadena inflamación. Un exceso de este ácido graso dispara los procesos alérgicos e inflamatorios ante la más mínima causa e incluso sin causa aparente y este estado de continua inflamación se manifiesta en todos los tejidos:

  • Cerebro: menor rendimiento intelectual, fatiga o cansancio permanente, depresión, en los niños: síndrome de hiper-actividad y falta de atención. Piel: alergia atópica, piel áspera que descama, poco desarrollo piloso. Además de caída del pelo y uñas frágiles.
  • Aparato digestivo: gastritis casi permanente, evacuación intestinal irregular, divertículos y hemorroides.
  • Sistema circulatorio: hipertensión, inflamación de la interna arterial y obstrucción, mayor tendencia a la coagulación de la sangre y disminución en la irrigación periférica.

La lista de afecciones es enorme y esto marca la importancia de tener en cuenta estos nutrientes en la alimentación.

¿Cómo suplementar con omega-3?

Para atacar la causa debemos hacer un cambio radical en nuestra alimentación. Debemos disminuir el consumo de aceites vegetales peligrosos por su alto contenido en omega-6 como girasol, maíz y soja y sustituirlos por otros como oliva o arroz. Es importante tener en cuenta además, que los aceites vegetales han invadido casi la totalidad de nuestros alimentos como los productos de panadería, confitería, golosinas, masas, productos cárnicos, huevos, mayonesas y frituras. Los animales marinos contienen en sus lípidos seis veces más omega-3 que omega-6, lo cual los convierten en los suplementos ideales de ácidos grasos omega-3 que permiten revertir los desequilibrios.

Suplementar la dieta con lípidos omega-3 y especialmente DHA es imprescindible para reestablecer el equilibrio.

En Uruguay contamos con un suplemento ideal, en venta en farmacias “Omega-3 Vipez” que tiene un 20% de DHA, es obtenido en frío, 100% natural, ideal para un correcto desarrollo intelectual del bebé. Una madre embarazada o lactando debe tomar una cucharada sopera por día (10cc) todos los días.

Cómo tener un Embarazo Sano si tiene Diabetes El embarazo es considerado un riesgo para las 1,85 millones de mujeres en edad fértil diabéticas que hay en los Estados Unidos. Pero, las mujeres diabéticas tienen casi las mismas probabilidades que las mujeres no diabéticas de tener un bebé sano, siempre y cuando sus niveles de azúcar en la sangre se mantengan normales antes y durante el embarazo.

Las mujeres diabéticas que no han controlado su enfermedad debidamente durante las primeras semanas del embarazo tienen de dos a cuatro veces más probabilidades que las mujeres no diabéticas de tener un hijo con un defecto de nacimiento grave, tal como un defecto cardíaco o un defecto del tubo neural.

También tienen un riesgo mayor de aborto espontáneo y nacimiento sin vida, así como de tener un bebé demasiado grande (4,5 kg/10 libras o más), lo cual hace que el parto vaginal sea más difícil y pone al bebé en peligro de sufrir lesiones durante el nacimiento.Si tiene diabetes y desea tener un bebé, consulte a su médico antes de planificar la concepción y controle bien el nivel de azúcar en su sangre.

Si tiene bajo control su nivel de azúcar en la sangre alrededor del momento de la concepción, su riesgo de tener un bebé con un defecto de nacimiento es casi el mismo que el de las mujeres no diabéticas. Si toma medicamentos orales para controlar la diabetes, deberá reemplazarlos por insulina antes y durante el embarazo, ya que dichos medicamentos pueden causar defectos de nacimiento. Usted debe tomar una multivitamina.

Es posible que su médico también le aumente la dosis diaria de ácido fólico por encima de los 400 microgramos recomendados, para reducir el riesgo de defectos de nacimiento.Necesitará realizar visitas prenatales frecuentes para ajustar su dieta y su dosis de insulina a medida que avanza su embarazo y, además, deberá controlar su nivel de azúcar en la sangre varias veces al día. Para obtener más información, póngase en contacto con la Asociación Americana de la Diabetes.

Si bien es muy beneficioso, el sol puede tener su lado menos amable para la delicada y suave piel de tu bebé. ¿Sabes cómo proteger a tu tesoro? Para ayudarte, hemos enumerado 12 consejos con relación al cuidado de la piel del bebé al exponerse al sol.

Lo que deberías hacer

1. Preferir tomar el sol con tu bebé entre las 8 y 10 de la mañana para disfrutar los beneficios de los rayos solares.

2. Usar un protector solar para proteger la piel de tu bebé al salir de casa (sé generosa y usa un SPF superior a 50, en bebés mayores de 6 meses).

3. Cubrir a tu bebé con prendas ligeras. Los bebés menores de 6 meses deben permanecer en la sombra cuando estén al aire libre.

4. Aplicar el protector solar en todas las áreas desprotegidas del cuerpo, para evitar quemaduras dolorosas. Debes aplicárselo en las orejitas, en el cuello, en la superficie de los pies e incluso en la cabecita, si tu bebé no tiene mucho cabello.

5. Utilizar un pañal desechable respirable durante el verano. ¡Elígelo sabiamente! Los pañales deben ser cómodos y además deben minimizar el riesgo de alergias e irritaciones causadas por el sudor.

6. Hidratar la piel de tu bebé después de un baño de sol. Usa toallitas húmedas para una sensación agradable de limpieza y frescura. Úsalas también durante el cambio de pañal.

Lo que deberías evitar

7. Exponerlo al sol entre las 10 de la mañana y 3 de la tarde. En este periodo el sol es demasiado fuerte para tu bebé.

8. Olvidar usar protector solar cuando el tiempo está nublado. Los rayos ultravioleta penetran incluso cuando el sol no está brillando o cuando la temperatura es menos caliente.

9. Dejar a tu bebé desprotegido, sin prendas de algodón o sin un gorrito. Debe vestir ropa ligera y holgada, preferiblemente hecha con fibras naturales como el algodón, que absorbe mejor que las telas sintéticas.

10. Usar protector solar tan solo una vez al día, porque no es suficiente para proteger la piel de tu bebé. Recuerda que debes volver a aplicarlo al cabo de dos horas de exposición al sol, después de ir al agua o después de que transpire.

11. Esperar mucho entre cada cambio de pañal. Durante el verano, tu bebé transpira mucho más y también toma mucho más líquido.

12. Subestimar el poder de la luz del sol. La piel de tu pequeñito es muy sensible y puede quemarse en tan solo 10 o 15 minutos bajo el sol.

 

 

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